Maternidad

Desmitificando el Apego

Frente al “boom” del colecho, la lactancia materna exclusiva y de cara al mensaje que “mientras más pegada físicamente estás con tu hijo mejor apego tendrá”, encuentro necesario hacer una aclaración sobre lo que es el apego y sobre cómo se genera realmente.

 

Mito versus realidad

Estoy segura que muchas de ustedes habrán escuchado afirmaciones acerca del apego que las han hecho sentir inseguras, culpables y en muchos casos, malas madres.

Que el colecho es lo mejor para generar el apego, que se forja al poner al bebé recién nacido piel con piel con su madre, que si no hay lactancia materna no habrá apego, etc.

Para la tranquilidad de muchas, nada de esto es cierto. Si bien, todas las anteriores son importantes y podrían, en algunos casos, beneficiar la relación madre/padre- hijo, no son las únicas instancias en las que éste se genera.

 

¿Qué es el apego?

El apego es la relación afectiva más íntima que establecemos los seres humanos y uno de los aspectos más importantes en el desarrollo de los niños. Esta relación se genera en interrelación con otro, nuestra figura de apego o aquella persona, que con su cercanía física, emocional y con su respuesta certera a nuestras necesidades, nos enseña y ayuda a regular nuestras emociones, brindándonos un espacio de seguridad.

Todos nacemos con una disposición natural y con la necesidad de apegarnos a alguien. Es muy probable que la primera figura a quien nos apegamos sea nuestra madre, nuestro padre o nuestro cuidador más cercano.

Sin embargo, no todas las relaciones de apego son positivas, también podemos tener malas experiencias de apego. De cómo sea esta experiencia, de cómo sea nuestra figura de apego y de su buen o mal trato, van a depender nuestros patrones de apego.

 

La importancia del apego seguro

Tener un apego seguro y organizado le permite al niño, como dice Inés di Bártolo –argentina especialista en apego y autora de varios libros-, estar en un “modo crecimiento” que lo impulsa a conectarse con el resto, confiar en los otros y en sí mismos, ser independientes, autónomos –pero a la vez capaces de pedir ayuda cuando la necesitan-, optimistas (capaces de ver oportunidades en el mundo), colaboradores con los demás, comprometidos y entregados en sus relaciones afectivas. Y lo que es muy importante, sobre durante los primeros años, les permite contar con una base segura para explorar el mundo y desarrollarse.

Las figuras de apego nos entregan finalmente estrategias para regular las emociones y para enfrentar el estrés. Y como en la vida siempre estamos lidiando con estrés y las emociones surgen a cada momento de cada experiencia que vivimos, el apego es una poderosa herramienta que nos brinda estabilidad y seguridad.

 

Problemas de apego

Existen varios tipos de apego, sin embargo, para no complicarlas, hablaremos de un apego inseguro en general, como el apego que deriva de relaciones no nutritivas entre los niños y sus figuras clave.

Padres y madres que no escuchan las necesidades de sus hijos, que no les prestan atención, que el tiempo que están con ellos están más atentos al celular, padres y madres que no empatizan con sus hijos, que no se conectan con sus necesidades, que son muy agresivos, que están deprimidos, que no son afectivos o que nunca tienen tiempo. Este tipo de cuidadores, más allá de si le dan leche materna o hacen colecho, no generan un buen apego con sus hijos.

 

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¿Qué consecuencias tiene para el niño un apego no seguro?

En general no contar con un apego seguro o no tener apego, genera miedo, confusión, contradicción interna y, en el mediano y largo plazo, algunas dificultades como:

  • Hostilidad con pares y problemas de adaptación social. Ya que la forma en que los niños enfrentan el mundo y socializan con sus pares depende de la experiencia de apego que han tenido con sus figuras claves.
  • Autoimagen negativa y baja autoestima.
  • Psicopatología en la niñez
  • Hiperreactividad emocional
  • Trastornos conductuales
  • Aumento de la agresión y del estrés

 

El apego como factor protector

Si consideramos que el estrés y las emociones sin regulación son la base de gran parte de trastornos y problemas psicológicos y psiquiátricos en niños, adolescentes y adultos, que nuestros niños tengan un apego seguro –que les brinda la posibilidad de regular estrés y emociones- es un factor protector importantísimo de su salud mental.

Y de ahí la importancia no sólo de convertirnos en figuras claves positivas para nuestros niños, sino también, en caso de alguna duda o problema, evaluar el tipo de apego que tienen nuestros hijos (hay diversas técnicas que utilizamos los psicólogos) y pedir ayuda para realizar los cambios que sean necesarios para no seguir embarrándola.

Porque, lo más lindo y esperanzador de este tema, es que los patrones de apego van cambiando según la experiencia. De hecho, estudios confirman que el apego demora en establecerse entre 9 a 10 meses en los niños, por lo que siempre es tiempo de hacer cambios y convertirnos en figuras de apego seguro y estable para nuestros hijos para brindarles toda la seguridad y estabilidad que necesitan para poder desarrollarse tranquilos y ser felices.

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