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Los beneficios de ser una “Familia verde”

Cada día es más preocupante el tema de la contaminación, sobre todo desde que la ONU hizo pública su alerta de catástrofe medioambiental para el año 2050.

Aunque no soy fatalista ni me gusta creer todo lo que me dicen –menos si es algo que se hace público por televisión-, este tipo de noticias prefiero “considerarlas” y usarlas para generar conciencia porque, independiente de lo que vaya a pasar en esa fecha, es un hecho que nuestro planeta ya no puede aguantar más contaminación y basura.

 

Mal entendido reciclaje

El año pasado, en uno de los chats de curso de mis hijos avisaron –con bastante anticipación- que en el Colegio harían una actividad de reciclaje por lo que se solicitaba que cada niño llevara un tarro de papas fritas vacío.

Unos días después, bien encima de la fecha, la mayoría de las mamás empezaron a alegar que no tenían tarros de papas fritas vacíos disponibles (a pocas se les ocurrió preocuparse antes, pedirle a una vecina o en vez de enviar el tarro de papas fritas mandar otro similar) por lo que una apoderada se ofreció amablemente a comprar en el supermercado para todas… ¿Es esto reciclaje? ¿Qué ejemplo les estamos dando a nuestros hijos?

 

Hacer conciencia en Chile, un país con mucha basura y poco reciclaje

Es que el tema de la contaminación, del desastre medioambiental actual y la falta de leyes que obliguen a todos a hacer un cambio sustancial son temas que hay que conversar. Y por supuesto, no quedarnos ahí, si no movilizarnos y generar cambios reales, que sirvan de algo. Porque quedarse haciendo manualidades con materiales de desecho que se compran para luego reutilizar no tiene sentido. Las invito, con esta nota, a hacer cambios esenciales y con sentido.

Según estudios realizados el año 2018 por el Banco Mundial, Chile es el segundo país que más basura genera en América Latina, con 1,15 kg. al día por persona, lo que es demasiado. Sin duda, esta es una lamentable consecuencia de estar convirtiéndonos en un país “desarrollado” y tener cada día mayor poder adquisitivo.

 

Los cambios parten en casa

Para no quedarnos pegados en la tragedia, las invito a ver la solución y tratar de revertir esta situación desde la casa, con pequeñas acciones, dando el ejemplo y educando a nuestros hijos.

Lo primero es evitar generar basura, es decir, disminuir las compras. Si nuestros hijos ven que cada vez que se les rompe un juguete se lo reponemos o que cuando se le hace un hoyito en el pantalón de buzo del colegio lo botamos y compramos uno nuevo en vez de coserlo, estarán recibiendo un mensaje consumista, donde lo que no sirve se bota.

Si consumimos menos, tendremos menos desechos, por lo tanto, menos que reciclar. Empecemos a comprar con conciencia, reparar, reutilizar, cuidar las cosas y donar. Coser un vestido de muñeca, mandar un par de zapatos a arreglar, ser cuidadosos con lo que tenemos o comer la comida que sobró del día anterior (transformarla en algo diferente si nos da mucha lata comer lo mismo) son algunos ejemplos de acciones que día a día podemos poner en práctica.

Y como sé que comprar es necesario, porque no todos vivimos en comunidades autosustentables, los invito a elegir productos fabricados por empresas respetuosas con el ambiente, evitar productos que sabemos son contaminantes como los aerosoles, preferir productos que puedan recargarse, comprar a granel, ir a ferias y mercados, reciclar de forma responsable, reutilizar aquello que vamos a desechar o tener una compostera en casa (las hay que todo tipo, precio y tamaño, incluso hay clubes de compostaje, que por una suma mensual, no sólo te arriendan una compostera, si no que se encargan de su mantención, retiro quincenal y además, cada cierto tiempo, te regalan tierra de hoja y verduras orgánicas).

Si empiezan a poner en práctica aunque sea dos de estas ideas verán como su basura se reducirá de forma notoria.

 

También puedes ver El consumismo actual y nuestros hijos, parte I.

 

Algunas ideas para fomentar la conciencia ambiental desde los primeros años

Si alguien encuentra que esto es mucha teoría seré más concreta. Desde los 3 años ya podemos enseñar a nuestros hijos e hijas a separar la basura. Para esto ojalá tener contenedores de colores o con dibujos que les permitan hacerlo con facilidad.

Un poco más grandes les podemos enseñar a llevar los residuos orgánicos a la compostera, elegir cosas que ya no usen para donar a otros que las necesiten, pegarle el brazo a una muñeca, llevar la bici al taller cuando esté fallando (en vez de comprar otra inmediatamente), en fin, enseñarles que las cosas no son desechables.

 

Beneficios de la conciencia ambiental para nuestros hijos

Además de los beneficios que supone para el mundo ser concientes con el cuidado del medioambiente, educar esta conciencia verde en los niños les trae ventajas para su desarrollo psicoemocional ya que aumenta su empatía, los hace más generosos y preocupadas por el resto y el mundo, cultiva la sencillez y la humildad, permite el desarrollo del autocontrol, aumenta su autoestima y seguridad, los acerca a la naturaleza, potencia muchísimo su creatividad y les enseña a ser agradecidos y sacrificados.

Pero por sobre todo, cuando estos cambios se hacen en familia, nos enriquecen a todos ya que nos acerca unos a otros, nos da la oportunidad de trabajar en equipo y de tener ideales en común.

Tener una familia verde significa crecimiento, preocupación y orgullo para todos, orgullo de saber que no nos quedamos sentados esperando que el mundo colapse el 2050, si no que estamos generando cambios para que las cosas mejoren.

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