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Recuperar el tiempo con los niños en familia

Hoy en día si hay algo que escasea es el tiempo, más aun en estas estaciones en que se oscurece temprano y los días parecen ser más cortos. Nos movemos de la casa al trabajo, de la casa al colegio de los niños, del colegio al trabajo y terminamos por quedar agotados.

 

Poco tiempo para la familia.

Trabajar con niños y adolescentes en la consulta me da la oportunidad de conocer mejor su mundo y acercarme a sus necesidades. Y, aunque de vez en cuando me llevo sorpresas, les puedo asegurar que en su mayoría, lo que más quieren, necesitan y valoran es estar con sus padres y compartir en familia, porque hoy en día es un “bien escaso”.

Muchos me cuentan que sus mamás y papás llegan del trabajo conectados al celular y que de ahí no los saca nadie, que se ponen a ver tele, que llegan a hacer las cosas de la casa apurados o que siguen trabajando en el computador. Varios incluso me han dibujado a sus papás y mamás con celulares en la mano o sentados viendo tele.

 

Mala administración de nuestro tiempo.

Es cierto que andamos cansados, que la vida es exigente y que el tiempo es poco, pero también es cierto que administramos este último muy mal. Y, aun cuando tengamos mucho que hacer, siempre es posible organizarse y darse, aunque sea media hora, para pasar tiempo de calidad con los hijos y la familia.

¿Qué podemos hacer entonces para administrar mejor nuestro tiempo y poder entregarles a nuestros hijos lo que necesitan? Debemos pensar primero en lo importante, necesario y nutritivo que es para nuestros hijos que estemos con ellos, pero que realmente lo estemos.

No basta con prenderles la tele y acostarnos a su lado a whatsappear, darle unos lápices y cuadernos mientras trabajo en el compu y apenas escucho lo que mi hijo me dice o aceptar su invitación a “jugar a los autitos” y cada 2 minutos estar mirando el celular por si alguien actualizó su historia en Instagram.

 

Tiempo de Calidad.

Estar con ellos de verdad es entregarles tiempo de calidad, que significa dejar de hacer nuestras cosas para centrar nuestra atención en ellos. Sentirlos, escucharlos, no sólo de palabras, sino también de sentimientos, estar en sintonía con ellos. Tiempo de calidad es darnos el espacio para realizar juntos actividades centrándonos en ellos sin distractores.

Durante este tiempo de calidad es importante que el niño se sienta el protagonista, que no hay nada ni nadie tan importante para nosotros como él. Es un momento de intimidad que es básico para la construcción de la confianza y de su autoestima. No hay nada más maravilloso para un hijo que pasar tiempo de calidad con sus padres y familia.

Tampoco crean que este tiempo debe ser tan extenso, con 30 minutos diarios quedaremos todos satisfechos y felices. Hay que ser realistas.

 

Beneficios de pasar tiempo de calidad en familia.

Además de cubrir una de las necesidades más importantes de nuestros hijos, pasar tiempo de calidad juntos trae ventajas para todos.

  • Nos permite conectarnos con nuestros hijos desde lo emocional, sentirlos de verdad.
  • Nos da la posibilidad de educarlos en las emociones –sumamente importante para su desarrollo- ya que nos permite hablar de lo que sentimos, qué nos pasa cuando lo sentimos y cómo lo expresamos.
  • Se genera una instancia para la conversación y un rico ambiente familiar que transforma la casa en un hogar, mejora el concepto de familia que tienen nuestros hijos, incrementa la comunicación y enriquece las relaciones familiares –madre-hijo, padre-hijo, relaciones entre hermanos, incluso ayuda a mejorar la relación de pareja.
  • Aumentamos su autoestima porque se sienten importantes y queridos por nosotros (más importantes que el jefe del papá o el celular).

 

También puedes leer El consumismo actual y nuestros hijos, parte I.

 

Ideas de actividades que se pueden realizar para tener tiempo de calidad en casa.

Muchos de ustedes probablemente estén pensado qué diablos hacer para poder tener este tiempo de calidad. ¡Tranquilos! Les dejo algunas ideas para que las empiecen a poner en práctica.

  • Jugar juegos de mesa. Desde el simple Dominó hasta otros más sofisticados con el Dixit, que está tan de moda. Sea cual sea el juego que elijan, lo importante es jugarlo juntos y sin distractores.
  • Elaborar proyectos en familia, idear un sistema de reciclaje para la casa, hacer un menú con almuerzos que les gusten a todos que quede pegado en el refri y sirva para cuando la creatividad de la dueña de casa colapsa u otro.
  • Cocinar algo rico para la colación, hacer la cena entre todos o probar alguna receta nueva.
  • Contar historias de cuando eran chicos (a mis niños les encanta que les cuente de lo que hacía con mis hermanos, de mis travesuras, etc.), leer algún libro o ver alguna serie bien conversada y compartida.
  • Simplemente echarse en la cama o en algún lugar cómodo a conversar.

¡No hay excusas! Aprendamos a disfrutar genuinamente con nuestra familia, dejemos de verla sólo como un lugar de estrés en el que debemos seguir cumpliendo, en donde sólo tenemos obligaciones, almuerzos que preparar e hijos que asistir. Empecemos a verla con otros ojos, como un espacio de bienestar y tranquilidad, un espacio en que no importan los “Likes” que nos puedan dar y donde las historias suceden en vivo y en directo. Que no sólo sea un espacio de conexión con nuestros hijos y familia, sino también un momento para desconectarnos del resto del mundo y hacer a nuestras personas favoritas más felices.

 

Fotografía de Kevin Delvecchio en Unsplash

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