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Lo que no sabemos sobre las nuevas tecnologías, Parte II

La semana pasada comenzamos un tema controversial que a todos nos afecta de alguna u otra manera: el uso excesivo de la tecnología y el por qué de su realidad, sobre todo en los mas pequeños. Hoy continuaremos con sus consecuencias y algunos consejos para la crianza.

 

Consecuencias de las Pantallas

El daño más grande de la exposición a las pantallas es cuando ésta es prematura, es decir, cuando los niños son expuestos a ellas antes de los 12 años. En estos casos sus cerebros -aun en formación-  experimentan cambios estructurales y funcionales. Esto sucede porque al ser expuestos a las pantallas, secretan sobre dosis de dopamina, neurotransmisor relacionado con el placer y la adicción. Esta sobre secreción es algo totalmente anormal e inesperado para un cerebro con esas características por lo que se genera un desequilibrio en el sistema de recompensa cerebral y por esto, pequeños cortocircuitos (así como los que se generan durante las crisis de ausencia o la misma epilepsia, pero en menor grado). Esto puede provocar problemas de atención, trastornos del humor, irritabilidad y agresividad. También se generan cambios a nivel fisiológico como alteraciones en la presión sanguínea y en el nivel de azúcar en la sangre de los niños.

Lo más curioso –y para mí un tremendo descubrimiento de las neurociencias- es que estos cortocircuitos hacen que las neuronas se desmielinicen lo que genera un daño en la ínsula, lugar del cerebro donde se ubica el reconocimiento emocional, la empatía y la compasión, entre otros. Así, la exposición a las pantallas tendría directa relación con la disminución de la empatía y compasión en las nuevas generaciones. Trágico.

¿Y el tema de la adicción? Aunque muchos la niegan, la adicción a los videojuegos es una realidad. De hecho, la OMS la incluyó en Diciembre del año pasado a su Clasificación Internacional de Enfermedades, y hoy hay otras entidades que han adelantado que también la incluirán.

Y las consecuencias negativas siguen, porque estudios también han relacionado la exposición a las pantallas con problemas académicos y laborales, con problemas alimenticios y trastornos del sueño, así como con riesgo altísimo de adicción porque genera un estado de felicidad y satisfacción por la secreción de dopaminas.

Por otro lado, la exposición hacia la luz LED que emiten las pantallas suprime significativamente la producción de melatonina produciendo sensación de somnolencia. También perjudica la capacidad visual –pudiendo incluso causar ceguera-, afecta la fisiología circadiana y está relacionada con trastornos metabólicos, sedentarismo y obesidad.

 

¿Qué pasa con la violencia?

Cuando se trata de exponerse a videojuegos de contenido violento las consecuencias son peores aún. En el cerebro se desencadenan procesos de desensibilización que afectan al procesamiento de emociones y a la atención. Esto genera menos respuestas ante situaciones violentas, normalización de la agresividad, conflictos con los padres y poca tolerancia a la frustración.

 

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Casos Reales

Cuando mis pacientes me cuentan sobre los videojuegos que usan, “Fortnite”, “Warframe” o “GTA” los lleno de preguntas, porque la verdad es que todavía me cuesta procesar el contenido de estos. Si cuando yo era chica quedaba un poco alterada después de jugar 30 minutos “Prince of Persia” y matar a un par de guardias con una espada 2D en blanco y negro,  no puedo imaginar lo que puede causar estar pegada más de dos horas diarias a juegos como el GTA, donde sobra violencia, sexo y sangre. Estoy segura que no sólo genera que el niño, el adolescente o joven se desensibilice frente a estos temas porque los normaliza y se acostumbra a ellos, si no que hace que su realidad se altere significativamente.

Al desensibilizarse comienzan a buscar estímulos más y más fuertes para “sentir” y vibrar con el juego como lo hacían cuando partieron jugando. Al cabo de unos meses de jugar a matar gente, violar o robar, estas temáticas los empiezan a aburrir –porque la adrenalina que les generaba al principio ahora no es suficiente-, así que empiezan a buscar cosas más fuertes. Así es como muchos terminan jugando juegos “gore” donde se tortura usando diversas herramientas y se desmembranan enemigos. ¿Qué vendrá después?

 

El mejor camino

Como siempre les digo a mis pacientes, el mejor camino en la crianza es siempre el más difícil y sacrificado. Las mamás o papás que nunca pelean con sus hijos, que no pasan rabias, que no terminan un par de días a la semana agotados, ciertamente no están criando.

Ayer entrevisté a los padres de un niño de 8 años que venían por primera vez a consultar. Su motivo de consulta me llamó la atención, estaban preocupados porque discutían mucho con su hijo, porque la crianza se les hacía difícil, porque el niño no obedecía a la primera, porque no “calzaban” con la mayoría de los apoderados del curso y, aunque tenían momentos muy felices como familia, sentían que esta parte teñía todo. Los felicité porque esto es precisamente lo que se siente cuando criamos.

En el caso de la tecnología en particular, el mejor camino es ser bien bruja con nuestros hijos, no dejarlos ver más de 45 minutos diarios de televisión –ojalá sólo series adecuadas a su edad de Netflix-, prohibir las pantallas antes de los 12 años, evitar el celular antes de esa edad también, no comprar consolas ni dejar que nuestros hijos jueguen videojuegos y, como siempre, enseñar con el ejemplo. Así como les ponemos reglas a ellos con respecto al uso de pantallas, nosotros también tenemos que acatarlas. Y lo primero es restringiendo el uso del celular en casa y mientras estamos en familia. Si nos ven a nosotros dependientes del teléfono todo el día, ¡cómo no lo van a ser ellos!

Pero no sólo de prohibir se trata, debemos ser creativos y dar alternativas entretenidas, ofrecerles jugar juegos de mesa juntos, planificar salidas, brindarles espacios para el juego y la creatividad en casa, cocinar, llevarlos al parque, fomentarles el deporte, etc. Son muchas las posibilidades que existen para su entretención además de las pantallas.

 

El tema da para mucho, por el momento espero que puedan ver la charla que les recomendé y visitar el blog de Carolina (cperezstephens.blogspot.com), allí podrán encontrar muchos artículos sobre este tema y otros relacionados con educación. La idea es difundir esto, convencer con argumentos a quienes nos rodean y de esta forma lograr que nuestros hijos sean más libres, más felices y el mundo sea cada día mejor.

Fotografía de Luke Porter en Unsplash

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