Intereses

Lenguaje inclusivo, un breve análisis para entenderlo.

El por qué de su uso y su importancia.

¡Chicas! ¿cómo están? Quería escribirles esta nota porque después de algunas conversaciones con amigas y con algunos varones de mi familia, me he dado cuenta de que, como mujer, hay muchas cosas que no entiendo del movimiento feminista. Más que eso, creo que no soy la única, y el ser mujer y haber estado en este país mas de treinta años como mujer me da una perspectiva que me ayuda a entender en parte de lo que se trata, pero aun así se que para poder dar una opinión informada necesito educarme más. Algo que si entiendo un poco mas es el lenguaje inclusivo y me gustaría explicarles un poco porque es tan importante y como se relaciona con el movimiento feminista.

El lenguaje es una forma que tenemos de comunicarnos y también de entender nuestra realidad. Podemos describir cosas y objetos, pero también cosas abstractas y conceptos. Y es ahí cuando el lenguaje toma mas importancia porque eso moldea nuestra forma de pensar y ver nuestra sociedad y el mundo.

 

Diferencias entre el castellano y el inglés.

Nuestro idioma español usa el género masculino y femenino incluso en los artículos, por eso no permite una generalización igualitaria. Tomen el ejemplo del idioma inglés. Padre es “father”, madre es “mother”, pero cuando se habla de dos personas a cargo de un infante, la palabra es “parents”, no “fathers”. En ese sentido, “parents” puede referirse a dos mujeres, dos hombres, o una pareja heterosexual. No es un lenguaje con tanta connotación sexual como el español, donde el masculino es “padre”, el femenino es “madre” pero si generalizamos usamos “padres” y asumimos que eso incluye a las madres. Ese es solo un ejemplo, piensen en el famoso “todos” y “todas” Si escuchamos en una fiesta “¡vamos todos!” sabemos que incluye hombres y mujeres; pero si escuchamos “¡vamos todas!” sabemos que se refiere solo a mujeres. Tenemos muy pocas palabras que nos pongan en una igualdad con los hombres y con personas que no se identifican con ningún género.

Esto crea de forma inconsciente que asumamos verdades que nos ponen en una posición dispar con relación a los hombres. Pueden creer que es exagerado, pero sé que todas han visto a alguna persona gritarle a un niño “idiota”, “estúpido”, y quizás que otras barbaridades, y se han ofendido porque saben en el fondo, que, si le dicen algo así a un niño, lo terminará creyendo. Lo mismo es cierto de la forma en que hablamos. Si la forma masculina en las palabras abarca la mayoría, se asume que lo femenino pasa a ser una minoría o una excepción y por ende quienes no se identifiquen con ese sexo se sentirán excluidos.

En un mundo perfecto, nuestra sociedad hubiera hecho una evolución natural del lenguaje a través de los años. Sin embargo, un proceso que usualmente toma muchos años se esta forzando en las personas. Entiendo la frustración que provoca porque el cambio que esto provoque no seremos capaces de dimensionarlo. No seremos nosotras las beneficiadas de este cambio, serán las futuras generaciones que tendrán este lenguaje normalizado y no se cuestionarán si son la excepción o no cuando quieran hacer algo.

 

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Es completamente normal que muchas estén de acuerdo con el uso del lenguaje inclusivo, y muchas no estén de acuerdo. Después de todo, se nos esta imponiendo algo que no habíamos considerado importante ni necesario. Pero mi invitación en esta reflexión no es a aceptarlo, sino a entenderlo. A que no seamos tan rápidas a juzgar y a que tratemos de buscar una posición donde todes (si, fue a propósito) podamos sentir que tenemos los mismos derechos. No sé dónde terminará esta propuesta, pero la entiendo y puedo ver el valor en ella. Espero que ustedes hayan podido verlo también.

Besotes

Tam

 

 

Fotografía de minutouno.com