Psicología

¿Es posible preparar a nuestros hijos para una ruptura matrimonial?

Cómo apoyar a los hijos durante una separación.

Para muchas parejas con hijos pensar en separarse es creer que van a “destruir” su familia y dañar a quienes más quieren. Hay algunos que postergan, incluso se olvidan de esta decisión pensando en el bienestar de los hijos, en cómo reaccionarán ante esta terrible noticia o qué consecuencias traerá para todos.

Es natural sentir culpa por no poder darles una familia con padres unidos y lástima por ellos por lo que les tocará vivir, sin embargo, una buena separación es mucho mejor que un mal matrimonio. Seguir juntos aun cuando la relación se haya convertido en una pesadilla o forzar el matrimonio sólo por los hijos es el peor error que los padres pueden cometer y, en la mayoría de los casos, genera mucho más daño en los hijos y a nivel familiar que la misma separación.

Por eso cuando se ha intentado todo y la relación no da más, se tiene que hacer lo correcto. He aquí algunos consejos para que un proceso de separación sea lo menos malo posible.

 

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¿Cuándo y cómo contarles de la separación?

Del buen manejo que tengamos de la separación dependerá la forma en que nuestros hijos reaccionen ante este quiebre. Por ello, una vez que lo tenemos claro y decidido –bien decidido, no vayan a comunicar algo sin estar seguros-, lo mejor es contarles.

Eviten andar con rodeos o demorarse mucho en hacerlo ya que familiares o amigos se les podrían adelantar y eso sería decepcionante para ellos. Ser claros, directos y poner énfasis en que la forma de la familia cambiará porque los padres ya no se quieren como pareja, pero que seguirán siendo familia y que como padres estarán siempre juntos para ellos.

No mentir ni postergar el momento de la verdad es crucial ya que los niños perciben cambios en el medio y sienten la tensión en el hogar. Esto los hace angustiarse al no saber qué pasa. La angustia de no saber lo que pasa es, usualmente, lo que más les afecta en una primera etapa.

 

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Principales errores que cometemos los padres

Foto: Eric Ward

 

  • Hacer participar a los hijos en el proceso de divorcio y en los problemas de pareja. No hay que darles detalles de lo que está pasando, establecer culpables o usarlos como “palomas mensajeras” entre un progenitor y otro.
  • Hablar mal del padre o madre ausente. Debemos siempre demostrar respeto por el otro progenitor, no se nos puede olvidar que, a pesar de todo, es padre o madre de nuestro hijo.
  • Competir con el otro progenitor y hacer que los niños elijan un bando o deban escoger entre la mamá o el papá.

 

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¿Cuándo presentarles una nueva pareja?

Tener una nueva pareja luego de una separación es algo totalmente natural y esperable. Sin embargo, cuando tenemos hijos es un tema tan delicado que muchos padres incluso llegan a consultar. Les da miedo hacer mal las cosas, apresurarse y causar daño a sus hijos.

Lo que siempre les recomiendo es presentar sus parejas cuando la relación está medio consolidada, es decir después de unos 4 o 5 meses de relación en la mayoría de los casos. La idea central es que una vez que se presenta la pareja haya cierta estabilidad que le brinde seguridad al niño o niña, evitando así un desfile de parejas que genere inestabilidad.

También se sugiere establecer relaciones “puertas afuera”, es decir, no invitar a la pareja a dormir a la casa, menos a vivir, ya que resulta sumamente invasivo y angustiante para los hijos porque sienten que esta nueva persona intentará ocupar el lugar del otro progenitor.

Sólo después de esperar un tiempo prudente, de estar muy seguros de esta nueva relación y conversar con todos los hijos para informar y recoger sus miedos y apreciaciones, se recomienda invitar a esta nueva pareja a ser parte de la casa.

 

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Consecuencias psicológicas de la separación en los niños y adolescentes

Foto:Jordan Whitt

 

Los fracasos de pareja son siempre muy difíciles de enfrentar, sin embargo, cuando hay hijos de por medio tenemos que hacer lo posible para no desmoronarnos y estar claros al momento de tomar decisiones y actuar. Si es necesario debemos ir al psiquiatra para estar bien, pedir ayuda a un psicólogo que nos ayude a trabajar el daño generado por la separación o a un terapeuta familiar que nos guíe y apoye durante este proceso. Porque cuando no pedimos ayuda y actuamos estando mal o de forma impulsiva podemos generar gran daño en nuestros hijos.

 

Ve también: Agresiones al interior de la pareja: ¿Por qué se llega a este extremo?

 

Algunos ejemplos de cómo se expresa el daño psicológico en las distintas etapas:

  • Niños muy pequeños (entre 1 y 3 años) pueden presentar estancamientos o retrasos psicomotores (por ser esta una etapa clave en el desarrollo de esta área), retraimiento, timidez, pesadillas y sobre dependencia de alguno de los progenitores.
  • En niños de entre 3 y 6 años se puede encontrar mucha culpa ya que, dado su alto nivel de egocentrismo, tienden a creer que la separación tiene relación con ellos. Se vuelven agresivos, tienden a aislarse de sus pares, ponerse muy regalones o dependientes de alguna figura importante y pueden presentar algunas conductas regresivas –como dejar de controlar esfínter, no querer dormir solos o chuparse el dedo.
  • Además, como a esta edad generalmente se encuentran escolarizados, es usual que no quieran ir al Jardín o Colegio, que  disminuya su concentración y se vuelvan hipersensibles e irritables.
  • Entre los 6 y 8 años podemos observar miedo al abandono, algunos sentimientos depresivos, problemas escolares –tendencia a aislarse de sus pares, disminución de su capacidad de atención y concentración y desinterés escolar- así como mucha frustración ya que en su fantasía los niños de esta edad aún creen que sus padres pueden volver a estar juntos.
  • Entre los 8 y 11 años aparece mucha rabia contra el progenitor que creen tiene la culpa (generalmente es la madre ya que es el padre quien suele abandonar la casa), problemas escolares, agresividad, rabia, tristeza y frustración porque aún mantienen latente el deseo de que la familia vuelva a ser como antes.
  • Con los hijos adolescentes el asunto es aún más delicado dada la alta complejidad de la etapa del desarrollo en la que se encuentran. La inseguridad que les puede llegar a generar la separación de sus padres afecta en gran medida el proceso de búsqueda de identidad que están viviendo.
  • Se pueden apreciar en esta etapa problemas de agresividad, hostilidad, ira, conflicto con sus padres, sobre dependencia de sus pares, desinterés escolar que genera una baja importante en su desempeño académico, consumo problemático de alcohol y drogas y/o trastornos de alimentación.

 

Foto:Markus Spiske

 

A pesar de lo fuerte que puede llegar a ser pensar que quienes más queremos presenten algunos de estos problemas por “nuestra culpa”, hay que ser optimistas y saber que si hacemos las cosas bien, informándonos, pidiendo ayuda y escuchando a nuestros hijos, es muy probable que en el mediano plazo las cosas estén bien y la familia nuevamente feliz a pesar de tener una forma diferente.

 

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Foto principal: Juliane Liebermann

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