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El sexismo puede ser malo para la salud mental de los hombres.

Descubrieron que cumplir con las normas estereotípicamente masculinas puede ser perjudicial para la salud mental de los hombres.

Foto por Francisco Gonzalez

Psicólogos han descubierto que el sexismo también es malo para los hombres. Tómate un segundo para recuperarte de esta impactante noticia: los puntos de vista y las creencias que oprimen a más de la mitad de la población pueden ser perjudiciales para las personas que los tienen. ¿Recuperada? Está bien, vamos a continuar.

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Francisco Gonzalez

En las últimas tres décadas, los científicos sociales y el público en general han examinado el concepto de masculinidad tóxica, centrándose en los atributos tradicionalmente masculinos que muchos consideran perjudiciales no solo para las mujeres, sino también para los hombres y el tejido de la sociedad.

Los académicos no han buscado necesariamente demonizar a los hombres o la masculinidad, sino resaltar las formas en que conformarse con cualidades tradicionalmente masculinas como el dominio, la confianza en sí mismo y la competitividad pueden ser perjudiciales para los hombres y las personas que los rodean.

En un metaanálisis de 78 estudios, con 19,453 participantes, investigadores de la Universidad de Indiana Bloomington y la Universidad Tecnológica de Nanyang en Singapur encontraron asociaciones modestas pero negativas entre una serie de normas masculinas y resultados de salud mental. Estas normas sociales “masculinas” incluían el deseo de ganar, la necesidad de control emocional, la conducta de riesgo, la violencia, el dominio, la promiscuidad sexual, la autosuficiencia, la gran importancia que se asigna al trabajo, el poder sobre las mujeres, el desdén por la homosexualidad y la búsqueda de status.

Las tres normas que los investigadores encontraron que tienen los efectos negativos más constantes en la salud mental de los hombres fueron:

la autosuficiencia, la búsqueda de la promiscuidad sexual y el poder sobre las mujeres. Y. Joel Wong, de la Universidad de Indiana, Bloomington, no se sorprendió con los resultados. “No es ciencia espacial, es algo que se ha demostrado durante más de 20 años de investigación”.

 

 

Entonces, ¿qué explica los efectos consistentes de estas tres normas en particular?

Wong dice que la autosuficiencia está obsoleta en un mundo que cada vez hace más hincapié en la interdependencia y la interconexión entre las personas. “La norma de la autosuficiencia es cada vez menos útil”, dice. “Hay que confiar frecuentemente en los demás”.

 

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Los otros dos, la búsqueda de la promiscuidad sexual y el poder sobre las mujeres, no solo están asociados con la masculinidad, sino que están estrechamente relacionados con el sexismo, dice Wong. No hay gran sorpresa allí. Sin embargo, señala que lo que los hace particularmente dañinos ahora es que las actitudes sociales han cambiado con el tiempo para hacer que estas cualidades sean cada vez más inaceptables. “Tal vez hace 30 años podías comportarse de manera sexista, podías hacer y decir cosas inapropiadas y salirte con la tuya”, dice Wong. “La gente sufría en silencio y no hablaba. Pero eso ha cambiado mucho”.

Los investigadores descubrieron que las normas masculinas más consistentemente asociadas con los resultados negativos de salud mental son la autosuficiencia, la búsqueda de la promiscuidad sexual y el poder sobre las mujeres.


Sería negligente abordar este tema sin reconocer la realidad de que, para muchas personas, estas cualidades simplemente abarcan lo que significa ser un hombre. Muchos creen que estos rasgos están biológicamente arraigados y son críticos para el éxito evolutivo de nuestra especie. No es difícil ver el atractivo de ser autosuficientes, por ejemplo, ser lo suficientemente fuerte para superar los desafíos de la vida sin ayuda. Pero poner demasiada reserva en la autosuficiencia también podría dificultar que un hombre busque ayuda en momentos de crisis o dificultad, como sugiere esta investigación. Esto puede tener un efecto negativo en la salud mental de los hombres, especialmente si piensan que cualquier otro curso de acción afectaría su masculinidad. En tal escenario, el sufrimiento en silencio puede parecer la única opción aceptable.

 

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Wong dice que las actitudes como esta captan lo que es tan problemático sobre estas normas masculinas:

las personas pueden asumir que serán despreciadas si rompen con este patrón de comportamiento, incluso si eso no es realmente cierto. “Hay una brecha entre lo que los hombres perciben que otros hombres creen o hacen y lo que realmente creen o hacen”, dice Wong. Existe la percepción de que un hombre será visto como menos varonil por no ajustarse a las normas de género. “La ironía es que muchos hombres se sienten así”, dice Wong, así que temen romper con estas normas y terminar perpetuándolas.

Pero no tiene que ser así. En nuestro mundo cada vez más conectado, en el que las personas tienen acceso a tantas ideas más allá de las que podrían haber estado expuestas en el pasado, hay más oportunidades que nunca para expandir la conciencia cultural de una persona. Y, de hecho, esta investigación no es la primera ni la última palabra sobre el concepto de masculinidad tóxica. Muchos otros han escrito en él, y sin duda seguirán haciéndolo. Y solo porque estas normas dañinas probablemente continúen siendo transmitidas no significa que sean inevitables. Wong dice que ser un hombre no es una cualidad esencial, y que las ideas sobre lo que significa ser un hombre han cambiado a lo largo de la historia. La identidad masculina puede incluso evolucionar para un individuo a lo largo de su vida. “Sólo porque siempre te has comportado de una manera particular no significa que no tengas otra opción”, dice Wong.

 

Este artículo ha sido traducido del inglés desde Popular Science. Puedes leer el original aquí.

 

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