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Mujeres contra mujeres

Una realidad de la que poco se habla.

Tengo 40 años, obviamente ya no soy la más joven de la manada, pero soy una mujer y lamentablemente crecí creyendo que las diferencias en la sociedad eran normales. Como la mayoría de las mujeres he pasado por situaciones por las cuales siento rabia al recordar, aun más hoy que tengo una hija.

Ser mujer es difícil no solo porque yo lo digo, sino porque hay muchísima información que lo respalda. En algunos lugares es más que en otros. Sin importar dónde, las diferencias se hacen notar. Ejemplifiquemos la realidad desde los porcentajes. Tal vez puedas pensar: y esto, ¿qué tiene que ver conmigo? Las cifras son tan altas que yo no me atrevería a decir que nunca seré/soy una de ellas, que no conozco a alguna de ellas o que en el futuro alguna mujer que amo no llegue a serlo; porque globalmente el 35% de las mujeres ha vivido violencia física o sexual*.

 

Este escandaloso % pudimos ver como afloraba a la luz pública luego de la explosión de historias usando #MeToo, que mostró la transversalidad del problema alrededor del mundo.

En Nigeria el 43% de las niñas las casan antes de los 18 años**; en Sudáfrica 3 de cada 4 mujeres vivieron algún tipo de abuso el 2015+; en Estados Unidos 1  de cada 4 mujeres será abusada sexualmente durante su vida*** y se estima que más de 200 millones de niñas y mujeres que viven hoy han sido sometidas a mutilación genital femenina en los países donde se concentra la práctica++;y así un largo etc.

Las estadísticas hacen que se apriete mi estomago y eso que todavía no tocamos el tema de las diferencias salariales, de oportunidades, educación, salud, la inseguridad que sentimos al andar solas por las calles cuando comienza a anochecer, la desigualdad y a veces falta de respeto con la que somos tratadas en los trabajos, la carga económica de la familia si somos madres solteras o divorciadas y así podría seguir y seguir…

Ante todas estas cosas que nos pasan por solo haber nacido con vagina entre las piernas una de las cosas que me sorprende hoy en día es como crece la cantidad de mujeres que hostigan y molestan a otras mujeres en las redes sociales con la excusa de estar dando su opinión o el clásico “si te expones tienes que estar dispuesta a recibir críticas”.

 

¿Qué es esto?

No creo exista un motivo o excusa para avergonzar a alguien y he visto que lo hacen sin importar de que tema se trate, desde los cuerpos y la sexualidad hasta las elecciones de estilo de vida y religión. Esta conducta, aparte de tirar mala onda como una forma de sentirse mejor (los clásicos celos y envidia) es para mantener la jerarquía social, o sea para mantener a otra mujer en su lugar (es decir si eres fea quédate fea no trates de mejorar) y tiene un fuerte componente de sexismo.

Aclaremos un poco qué es sexismo para que nos entendamos bien. Sexismo es prejuicio o discriminación por sexo o género, incluyendo la desvalorización de este y la creencia de que un sexo es superior o más importante dentro de la sociedad que el otro. El sexismo en nuestra sociedad se ha ejercido más comúnmente contra las mujeres y las niñas, y claramente ha funcionado de maravillas para mantener el patriarcado o la dominación masculina, a través de prácticas ideológicas y materiales, colectivas e institucionales que nos han oprimido sobre la base del sexo o el género.

Este tipo de sexismo femenino (hostigamiento de una mujer a otra) es parte de lo que hoy se denomina como sexismo sutil. Los prejuicios son difíciles de reconocer en nosotros o los demás, incluso podemos ser inconscientes de los sentimientos y pensamientos negativos que tenemos hacia las mujeres, incluso siendo una de ellas, ya que es una conducta internalizada.

 

En línea y en las redes sociales el sexismo sutil entre mujeres es expresado a diario y de las formas más crudas posibles.

Se utiliza para dañar, ofender, dar opiniones innecesarias y no pedidas, poner en jaque publicaciones privadas o públicas e incluso para intentar destruir a otras mujeres.

Si eres de aquellas mujeres que ve a otras mujeres como la competencia y las debilita moral o anímicamente como resultado, si te gusta apropiarte del crédito por el trabajo o ideas de amigas y compañeras, si te gusta interrumpir a otra mujer cuando habla sin importar el motivo o lo mal educada que parezcas o si eres de las que encuentras que todas las mujeres tienen algún defecto físico o te molestan de alguna manera… ¡es hora de CAMBIAR!

El impacto de una vida de mensajes sexistas ha dañado la imagen que muchas mujeres tiene sobre ellas y como reaccionan frente a las demás, no hay marcha ni protesta que solucione este problema más que nosotras apoyándonos. Si queremos cambiar las cosas de verdad tenemos que elevarnos, servirnos de escalera unas a las otras… porque pisoteándonos no llegaremos a ninguna parte.

Se puede partir de a poco y pensar antes de escribir mensajes en línea o en las redes sociales. Respira y piensa, cualquier cosa que digas puede ser no solo doloroso, sino que también peligroso… ¿NO CREES?

Hagámonos responsables de nuestros actos y también de nuestras palabras, tengamos respeto y compasión por las otras mujeres que seguramente tienen vidas complicadas, como todas nosotras, sin importar los lindas que se vean sus vidas y personas en las redes sociales.

 

Natalia

 

*UN Woman
** Unicef 2016
+Actionaid 2015
*** US GOV 2017
++World Health Organization

 

Fotografía de portada: Kevin Grieve

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