Viajes

¿Cómo recupere lo perdido? ¡Viajando!

Bitácora: San Pedro de Atacama en Chile al estilo Explora Travel

Estoy segura, lo que les voy a contar va a sonar cliché, pero no puedo evitar confesar que pensé que había perdido una parte de mí cuando me convertí en mamá, pero no… estaba bajo los pañales, leches y resfríos de estos 2 nuevos amores.

¿Cómo me di cuenta? Me tome un break invernal con mi mejor amiga (desde hace 26 años): la Totó. Ella apareció un día y sin anestesia me dijo: ”Nos vamos, nos lo merecemos!” y con el apoyo fundamental de mi marido (que se quedó con los niños) nos fuimos 5 días.

Nos propusimos conversar, sacar fotos, pintar (ñoñerías que obviamente no hacíamos antes), comer rico y recorrer al aire libre lo más posible… El mejor destino, obvio, uno con sol: San Pedro de Atacama.

Rápidamente, supimos que el Hotel Explora tendría todo lo que queríamos para que esta escapada fuera perfecta: Justamente, las exploraciones a los puntos más lindos del desierto para llegar luego a alguno de los deliciosos hot tub, cócteles y comidas, bastante más tranquilas y reposadas que las santiaguinas.

“Sin pensarlo mucho, supimos que el Hotel Explora tendría todo lo que queríamos para que esta escapada fuera perfecta”

¿Qué hicimos?

La noche que llegamos, hubo un asado en el quincho con cordero al palo, ensaladas y postres. Todo con el toque de los ingredientes locales, al son de los grupos de música y baile altiplánicos. Hicieron redonda la noche estrellada en el desierto.

El resto de los días, nuestros diálogos fueron a caballo, caminando en cuevas de sal, relajándonos en las termas de Puritama o aprendiendo geología entre montañas de colores, para llegar a ver la puesta de sol tomando el Pisco Sour con Rica Rica de Henry.

Este imperdible de la barra, solo avivó lo interminable de nuestras conversaciones y chistes internos, muy codificados y protegidos porque obviamente solo nosotras los entendemos (siempre vienen de alguna anécdota remota). La guinda de la torta: conversar hasta quedarnos dormidas, como en casi toda nuestra infancia y juventud (divino tesoro, jajaja).

Así, día tras día, ¡me acorde de mí! y pude traer de vuelta a Santiago algo de la espontaneidad y liviandad que se había escondido tras la faceta de mamá y emprendedora.
No se trató de evadir o desapegarse, más bien de silencio, de bajar la velocidad, de ver en la naturaleza imponente y milenaria muchas más certezas que preguntas.

“Nuestros diálogos fueron a caballo, caminando en cuevas de sal o aprendiendo geología entre montañas de colores, para llegar a ver la puesta de sol con el Piscosour con Rica Rica de Henry…”

¿Que hay detrás de la experiencia?

Sin duda, un gran equipo. Decenas de profesionales trabajan coordinadamente para que prime la seguridad y cordialidad en un ambiente diseñado para el goce y la exploración en el desierto. Capacitados por meses, por el propio hotel, en temas como la geología, arqueología, glaciología, astronomía, flora, fauna y primeros auxilios.

Antes de llegar, llenas un formulario con la información necesaria para que ellos preseleccionen, entre 40 exploraciones, las que coincidan con tus intereses, capacidades y progresiva adaptación a la altura.
Luego, cada noche, junto con los guías, diseñas tu próximo día: Caminatas, cicletadas, cabalgatas, overlands en van o tours astronómicos con el telescopio del Hotel (uno de los telescopios privados de mayor potencia en el sector). Obviamente hicimos de todo un poco.

Como si de la maleta de Mery Poppins se tratara, de la van aparecen mesas, con un cuidado aperitivo de dulces y salados, bebestibles fríos y calientes como si estuvieses en el mismísimo hotel. No saben lo que es eso, en la mitad del desierto o en plenas Termas de Puritama, es todo lo que soñaste en ese momento magistral.

No puedo dejar de contarles lo lindos de los caballos, un raza creada especialmente por Explora. Animales dóciles y briosos, que entrenan durante años, les asignan tareas según sus caracteres y habilidades antes de cabalgar una ruta con los viajeros. Nuestras cabalgatas a la Cordillera de la Chula (Cordillera de la Sal) y a los Ayllus (Aldeas en el Oasis) fueron la mejor postal.

Algunos de los recorridos que hicimos, no están abiertos al público. Son exclusivos para el hotel porque colaboran con las comunidades locales y mantienen estrictas normas para restaurar y preservar el ecosistema local, como éste, en el Valle de la Luna y sus cuevas con estalactitas de sal.

En el Valle del Arcoiris descubrimos que nuestra vida es un punto entre los millones de años que tiene cada color en las montañas. Capas de origen orgánico y mineral colorean las luces y sombras de un espectáculo pictórico.

Las Termas de Puritama son una reserva Explora de 7 mil hectáreas en la que se mantienen planes de conservación del Gato Andino (en peligro de extinción) y el Colo Colo, dos protagonistas de la fauna local.

El Hotel está inmerso en un campo de 17 hectáreas que conservó las casas, caminos y pircas centenarias. También reforestaron algunos sectores con Chañares y Algarrobos, y desarrollaron múltiples espacios diseñados para disfrutar de la flora y fauna local.

Más de alguna vez, nos quedamos a disfrutar de las piscinas, saunas, hot tubs al aire libre y de la casa de masajes. Ésta, está dentro de una de las casas originales del campo, una oda a la simplicidad y a las decenas de colores café que se van superponiendo entre el adobe y la paja para generar el ambiente único, en el que el silencio permite escuchar tu propio pulso.

“No se trató de evadir o desapegarse, más bien de silencio, de bajar la velocidad, de explorar en la naturaleza imponente y milenaria muchas más certezas que preguntas”

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