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Las aberrantes terapias de reconversión homosexual

"La verdad no se puede convertir"

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Hace poco vi la sinopsis de “Boy Erased”, película que se estrena a fin de año y que trata sobre el hijo gay de un hombre religioso que es obligado por sus padres a participar de un programa para “curar” su homosexualidad. El lema de la película, “the truth cannot be converted” es justamente el subtítulo de esta nota.

La homosexualidad como “trastorno”

Aún cuando la homosexualidad dejó de ser una “enfermedad” en el año 1973, todavía existen terapias que pretenden “sanar” a los homosexuales. Y peor aún, hay quienes recurren a este tipo de procedimientos porque creen que esta condición es curable y reversible.

Aunque a la fecha no existen estudios científicos que demuestren las causas determinantes de la homosexualidad desde la biología, sí hay muchas teorías que intentan revelar los factores biológicos que podrían explicar la orientación y preferencia sexual de hombres y mujeres.

Según estas teorías, las hormonas, factores genéticos, sociobiológicos, la fisiología del cerebro e incluso las hormonas prenatales podrían estar relacionadas con la orientación y preferencia sexual de las especies (ya que no sólo en la especie humana existe la homosexualidad).

Terapias de Reconversión Homosexual

Quienes promueven estas prácticas se basan en la premisa que el homosexual es alguien dañado o traumatizado. Que ser gay es algo aprendido por lo que podría “desaprenderse”. Incluso argumentan que es una adicción por lo que, al igual que el alcoholismo o la drogadicción, podría curarse de forma conductual, negando que ser homosexual podría ser una condición dada desde el nacimiento.

Poca información podemos encontrar sobre este tipo de terapias en internet, sin embargo, si quieren conocer en qué consisten, les recomiendo leer un artículo muy interesante escrito por Miguel Ortiz, periodista y homosexual, quien que decide someterse a esta terapia para dar a conocer de qué se trata y probar su efectividad (link acá).

Como deben suponer, estas terapias están ligadas a sectores religiosos y ultra conservadores. Lo que hacen, a grandes rasgos, es que a través de técnicas conductuales, lograr que el joven homosexual se reprima y oculte sus sentimientos y su verdadera orientación sexual y se mantenga así durante toda su vida.

No es una elección para ir contra el mundo

Para la mayoría de los psicólogos, que luchamos día a día con nuestros pacientes para que se acepten y valoren como son, para que sean libres y felices, este tipo de terapias son una aberración. Hacen justamente lo contrario, fomentando en quienes acuden a ellos conductas y actitudes que sin duda generan consecuencias muy negativas, sin considerar que el objetivo principal de “dejar de ser gay”, según ellos mismos confirman, casi no se cumple.

Se haya comprobado o no, estoy segura que nadie elige ser gay e ir en contra de lo que nuestra sociedad ha establecido como “normal”. Al contrario, sobre todo en la adolescencia –período en el que suele descubrirse la preferencia y orientación sexual- los jóvenes se esfuerzan por calzar, por ser como el resto, ser aceptados y pertenecer a algún grupo. Elegir ser homosexual iría en contra del camino fácil.

Desde que comencé con la consulta he tenido muchos pacientes homosexuales, adolescentes hombres y mujeres. Muchos de ellos llegaron a consultar por presentar intentos suicidas o por los problemas de identidad que les generaba ser incapaces de aceptarse con su condición diferente a la mayoría.

Considerando el sufrimiento que experimentaban estos jóvenes, la angustia que les causaba darse cuenta que eran diferentes y en muchos casos, el rechazo familiar y social que vivían debido a su homosexualidad, estoy segura que ninguno de ellos eligió tomar este camino.

Ayudar a nuestros hijos a ser felices siendo quienes son

Lo primordial de nuestra labor como padres es ayudar a nuestros hijos a ser felices dándoles todas las posibilidades para que logren desarrollarse. Debemos empujarlos a que sean auténticos. Que logren ser lo que ellos quieran, haciendo las cosas que les gusten y tomando decisiones que sean coherentes con sus intereses y con su esencia. Sólo así podrán ser libres y auténticamente felices.

Si fomentamos la represión o la negación en ellos los condenamos a la infelicidad. A la pérdida de libertad y a la alienación.
Tratar de que cambien su esencia y renuncien a quienes son, sobre todo en la etapa de la pubertad y adolescencia, es sumamente dañino.

Es en esta etapa cuando deben desarrollar su identidad, que significa darse cuenta quienes son y qué quieren hacer en la vida. Esto implica una búsqueda larga, un camino difícil, pero más difícil aun (imposible en algunos casos), si sienten el rechazo de la familia.

Reflexionemos acerca de la importancia de aceptarse a sí mismo y vivir coherentemente con lo que somos. Con lo que nos gusta, con lo que nos interesa y lo que sentimos.

Todos somos diferentes y eso es lo que finalmente debemos aceptar. Tenemos diferencias en todo orden de cosas y la sexualidad es una de ellas. Debemos aprender a tolerar, a no juzgar, a aceptar e incluir.

Mucho más eficaz y posible que estas terapias de reconversión homosexual sería lograr un cambio de nosotros mismos como sociedad. Educar en la tolerancia, en la aceptación y en el amor.

Quizás sería necesario que alguien inventara las terapias de reconversión para los intolerantes. Para aquellos que no saben amar o para quienes se niegan a aceptar a los que son diferentes. Esas estoy segura que si funcionarían.

María Paz Gatica Jamett
Psicóloga Infanto Juvenil
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