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Educación no sexista: Educando para cambiar la sociedad

También tenemos una responsabilidad en casa.

Con tanta noticia en torno a la necesidad de una educación no sexista en nuestro país, no puedo dejar pasar este tema, enfocándolo, como siempre, en la educación en casa. Y es que estoy segura que apoyar la eliminación del sexismo es, además de los establecimientos educacionales, una labor primordial de las familias.

El sexo

Desde que llegamos a este mundo, la sociedad en que nacemos tiene instauradas expectativas para cada sexo (cómo tienen que comportarse, vestirse, hablar, con qué tienen que jugar, incluso qué carreras son más apropiadas para uno u otro).

Esto genera roles de género y constituye la base del sexismo, de esta actitud discriminatoria que tanto nos limita como sociedad. Lo más vergonzoso de todo, es que esto lo perpetuamos nosotros mismos, generación tras generación.

Valorar las diferencias

Sabemos que hombres y mujeres somos diferentes, existen diferencias sexuales significativas en nuestra organización cerebral, en nuestros cuerpos, cromosomas y hormonas.

Valorar estas diferencias no significa aumentar el prejuicio y la discriminación. Por el contrario, debería ayudarnos a tolerarnos mejor, debería llevar al entendimiento y respeto entre ambos sexos, comprendiendo que nuestra naturaleza es distinta pero que tenemos los mismos derechos, posibilidades y la misma libertad.

Como padres tenemos que preparar a los niños en la diferencia y desde la diferencia para así validar las particularidades de cada sexo. Y es aquí donde se hace importante una educación no sexista para nuestros hijos desde pequeños.

¿Cómo hacerlo?

Lo primero es tomar conciencia de la existencia del sexismo en nuestra sociedad. Movimientos estudiantiles y feministas nos están ayudando en este punto, haciendo ruido, generando debate y movilizando a la gente en torno a este tema que había estado dormido.

Lo segundo, ser ejemplo para nuestros hijos. No sólo se trata de dar cátedra, también nos tienen que ver en una postura respetuosa siempre.

Dejemos atrás chistes que denigran y discriminan (no sólo en el tema sexual), cuidemos nuestro lenguaje, procuremos nunca discriminar ni usar palabras excluyentes. Evitemos establecer en casa “roles de papá o mamá”. Fomentemos que los papás laven la loza, cocinen, cambien pañales, les hagan la colación y ayuden a estudiar a los hijos y que los hijos vean a sus madres colgando un cuadro, cambiando una rueda del auto, jugando fútbol o arreglando la cadena rota del estanque del baño.

Evitemos seguir perpetuando la falsa creencia de que existen tareas de la casa exclusivamente para niñas y otras para niños.

Otro tips útiles para una educación no sexista en casa

  • Entreguémosle a niños y niñas las mismas oportunidades siempre.
  • Potenciemos todas sus capacidades y habilidades. Démosle herramientas que les permitan elegir libremente (si nuestro hijo nos ve haciendo un queque y quiere aprender, ¡enseñémosle! No tiene nada de malo que lo haga. Al contrario, saber cocinar lo volverá un hombre más completo)
  • Evitemos dar regalos con sexo. ¿Porqué no regalar un carro de supermercado a un niño o una pelota de fútbol a una niña?
  • Empujemos a nuestras hijas a desarrollar actividades típicamente masculinas como vender alguna cosa, darles herramientas para que puedan martillar de verdad o enseñarles a jugar fútbol. Y a nuestros hijos enseñémosles a cocinar, a bordar, a jugar al supermercado, entre otros.
  • Dejemos de dar tanta importancia a la belleza física, sobre todo en las mujeres. Ayudemos a que nuestros hijos e hijas basen su autoestima e identidad en virtudes y habilidades más allá de lo superficial.
  • Enseñémosle a nuestros hijos a hacer cosas útiles por sí mismos. Así como se les enseña a las niñas a hacerlo. Hay familias en que sólo las mujeres ayudan, lo papás e hijos son atendidos.
  • Dejemos llorar a nuestros hijos. Si les prohibimos hacerlo, lo reprimirán y esa frustración o pena se transformará en agresividad y rabia.
  • ¿Y si pillamos a nuestros hijos discriminando? Corrijámoslos. Expliquémosles la importancia de no hacerlo, de respetar a todos por igual. Reivindiquemos a la figura discriminada. Sólo de esta forma lograremos cortar con el sexismo en nuestra sociedad. Formaremos personas más respetuosas y ayudaremos a crear un mundo más acogedor.
María Paz Gatica Jamett
Psicóloga Infanto Juvenil

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