Mujer

15 hábitos a los que renunciaron las mujeres exitosas

El éxito no es solo tener la mejor carrera y ganar más que el resto, es más bien tener una vida plena y no andar corriendo y estresada por la vida. ¿Les suena? Pues bien, para ser exitosas tenemos que darnos cuenta de ello y decidir dejar atrás todas aquellas cargas extras que, por como es nuestra sociedad, nos autoimponemos como lastre personal. Entonces, ¿a qué debemos renunciar para ser la mejor versión de nosotras mismas? Estos son los hábitos que debemos dejar:

Vivir revisando las redes sociales.

Mujer, no. Si estás trabajando, trabaja. Si estás en familia, disfruta. Pero dividir tu atención y productividad entre esto y redes sociales es algo que debes dejar de hacer, para ser productiva, terminar lo que debes hacer día a día, y poder disfrutar del tiempo en familia.

Deja de creer que el mundo gira en torno a ti.

Si tu amiga no puede verte porque tiene una urgencia personal, tu jefe anda con un caracho porque se acerca la fecha límite de un proyecto, o la cajera no te sonríe todo el tiempo: no lo hagas personal. Son personas con problemas propios y tienen derecho a ello. Esto te ayudará a tener una mejor interacción con los demás y desarrollar la inteligencia emocional.

 

Deja el multitasking.

Es cierto que, en promedio, las mujeres podemos hacer más cosas al mismo tiempo que los hombres, pero también es cierto que para ser lo más productiva posible (ej: demorarte lo mínimo por tarea) debes dedicarte a una cosa a la vez. Prueba a hacer una lista de pendientes y atacarlos uno a uno, del peor al más pequeño, y ya verás como logras terminar mucho más rápido tus pendientes.

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Deja de compararte con los demás.

Siempre va a haber alguien más bonita, más inteligente, con mejor pareja y (aparentemente) más feliz, sobretodo en redes sociales. Así que deja de achacarte por lo que no tienes y disfruta lo que tienes. Concéntrate en tus objetivos, en dónde quieres llegar, y en las cosas buenas que si te pasan.

 

Deja YA de quejarte.

A nadie le cae bien, afecta la imagen que los demás tienen de ti, y, por sobretodo, afecta tu imagen de ti misma, así que no vale la pena.

 

No malgastes tu tiempo con personas negativas.

Todos hemos tenido uno de esos amigos que te drenan completamente de energía, un jefe espantoso, una pareja que solo te mira en menos, y otros personajes por el estilo. Aléjate de ellos tanto como sea posible. Si es necesario, comienza a buscar otro trabajo. No tienes que decírselos directamente si no quieres, solo deja de estar disponible para ellos.

Elimina las reuniones largas e inútiles.

A más tiempo en reuniones, menos tiempo produciendo. Somos adultos, determina quién debe hacer qué, y deja que lo haga. Para la próxima reunión, prueba la siguiente agenda: que cada uno diga en qué está trabajando; qué ha completado; lo que necesita para completar lo que falta. Eso es todo lo que realmente necesitas.

 

Deja de decir si a todo.

Si constantemente te encuentras falta de tiempo y energía, este puede ser tu problema. Básicamente, no sabes administrar tu tiempo y las personas se aprovechan de ti. Compra una agenda, establece prioridades, y empieza a practicar decirle que no a esos aprovechadores. Ya verás como de a poco se alejan, nunca les interesaste en realidad. Aprende a decir que no.

 

Elimina al pepe grillo maligno que vive susurrando cosas negativas en tu mente.

Eres buena en lo que haces. Eres buena persona. Aprende a perdonarte a ti misma esas tonteras que ya hiciste, aprende a meditar y haz ejercicio, y te aseguro que matarás a ese maldito.

 

Deja la vida sedentaria.

Vive la vida al máximo, desarrolla tu estamina, deja de desear y haz.

 

Elimina el hábito de no alcanzar lo que te propones.

Ve a donde quieres llegar, mira a dónde estás, determina cuáles son los gaps de un estado al otro, y planifica como sortearlos. FIN.

 

Deja de hablar de lo que quieres hacer y ocupa ese tiempo en hacerlo.

Tu cerebro piensa que terminó de esforzarse cuando ya todo el mundo se enteró de tus planes. ¡Guarda tus metas para ti y ponte a hacerlas realidad!

 

Deja de dar excusas.

Deja el miedo. Crea un plan. Ponlo en marcha. ¡Tú puedes!

 

Deja de criticar a otros.

Habla mal de ti, de tu tolerancia, y gasta tiempo que podrías estar usando en cosas mucho, mucho más entretenidas.

 

Deja de obsesionarte con lo que no puedes controlar.

¿Tienes un problema, o tienes un pre-problema? Yo le llamo pre-problemas a aquellas cosas que no han pasado, sobre las que no tenemos control alguno, o que ya de plano son meramente imaginarias. No tienes cómo arreglar estas cosas, principalmente porque la mayoría de ellas ni siquiera llegará a suceder. Usa ese tiempo y energía mental en ser la mejor versión de ti, con eso basta.

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