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Maternidad y sexo es una difícil mezcla y Pink no lo oculta

Todas las que han sido madres deben saber que el primer año de un hijo o hija es difícil. O al menos los primeros seis meses quizás. Pero el esfuerzo físico y mental que requieren los niños durante su primer año es alto. Sobre todo los primeros meses: no dormir, amamantar, la dependencia maternal que generan ellos… sin duda es una de las cosas más maravillosas del mundo, pero también de las más agotadoras. Y como si todo lo demás fuera poco, la vida en pareja se resiente mucho. A veces los hombres no son capaces de comprender todo lo que nos ocurre a las mujeres al convertirnos en madre. Y en muchas ocasiones  maternidad y sexo no son muy amigos. Es una de las últimas cosas que tenemos en mente en aquellos meses. Y eso le ocurrió también a la cantante Pink. 

Tener una relación duradera -y monógama- no es fácil, digan lo que digan. Y Pink no pretende ocultarlo ni fingir que su matrimonio es perfecto. La cantante lleva años hablando sin complejos de sus problemas familiares. Durante la pasada edición de los VMAs, Pink pronunció un emotivo discurso.

En él, hacía alusión a los malos momentos que había vivido su hija de 6 años. Durante una época, Willow pensó que era poco femenina y no se sentía bien consigo misma: para animarla, su madre preparó unas diapositivas en las que aparecían artistas con aspecto andrógino y que habían triunfado por su transgresión, como David Bowie.

Ahora, Pink ha hablado con el periódico británico The Guardian y ha admitido que no todo son cosas buenas en su matrimonio con  Carey Hart. En 2011 nació su primera hija. Y este año, la pareja ha dado la bienvenida a su segundo hijo, Jameson.

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A pesar de todo, Pink reconoce que ella y Hart pasan por períodos en los que su sexualidad se ve resentida. “Hay momentos en los que lo miro [a Hart] y él es la persona más atenta, lógica, constante … él es como una roca. Es un buen hombre. Un buen padre. Él es justo el tipo de padre que pensé que sería. Y después lo miro y pienso: ‘Nunca me has gustado. No hay nada que me guste de ti. No tenemos nada en común. No me gusta nada de eso tan horrible que te gusta a ti. No quiero verte de nuevo’. Pero dos semanas después, las cosas van genial.” ¿Te ha pasado alguna vez lo que le pasa a Pink? Probablemente, ¿no?

“También pasamos por épocas en las que no tenemos sexo durante un año. ¿Es este el final? ¿Es nuestro funeral? ¿Me gusta? ¿Le gusto yo a él? ¡La monogamia supone un gran esfuerzo! Pero después te esfuerzas y todo va bien de nuevo”, explicó la cantante.

Pero las recaídas siguen presentes. “Y luego, dos días después, me está ayudando a sentirme bien y me dice cosas que sólo él podría decirme porque me conoce desde hace mucho tiempo. Y al día siguiente quiero apuñalarlo con un tenedor…”, reconoce.

Para conseguir una mayor estabilidad emocional, Pink y Carey asistieron a terapia, en donde ambos aprendieron la importancia de la comunicación en una relación de pareja. “Ahora ya no le devuelvo mi alianza cada noche como solía hacer. Porque es algo estúpido y realmente no puedo hacerlo”, zanja la cantante.

Gracias Pink por tu sinceridad.

Vía: Glamour.es

Bárbara Pezoa
Soy periodista y Directora de Radio Paula. Me gusta la vida simple, la sencillez en todos los aspectos, por eso persigo productos, rutinas de belleza y hábitos que hagan de mi vida algo fácil y sana.

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