Niños

Mi hijo repitió el año…y ahora qué??

Hola bellas ¿cómo están?, ¿preparadas para terminar el año? Espero que sí y llenas de energía porque aún nos queda la última parte de este 2016 (que puede llegar a ser muy estresante). En la columna de hoy conversaremos sobre una situación un tanto típica de estas fechas, pero además muy dolorosa y complicada para estudiantes y sus familias: la repitencia.

Comunicar a alguien que va a repetir, consolar a un estudiante porque repitió o conversar con los padres, es igualmente un hecho complejo para los docentes. Dado que en esas circunstancias debemos sumar todas nuestras habilidades para apoyar a los involucrados.

Nadie quiere que un estudiante repita el curso. Y razones hay muchas: porque esto involucra gasto, tiempo, dedicación, o bien por la conocida y evidente vergüenza. Cuando la repitencia es una certeza, algunos padres o apoderados cometen el error de responsabilizar en primer lugar a los estudiantes, y esto acaba empeorando la situación, porque el niño o niña se siente culpable del fracaso en el que ha sumergido a su entorno, y además siente la angustia de perder a sus amistades.

Pero ¿cómo se enfrenta esta situación?

En primer lugar, no se debe buscar responsabilidades como si se tratara de una cacería de brujas, en recomendable priorizar el diálogo y aceptar que este hecho es una nueva oportunidad  para mejorar. Atención con la repitencia, que incluso puede suceder porque los estudiantes no se encuentran preparados cognitiva ni psicológicamente para los niveles que cursan de acuerdo a la edad. Ante las dudas es bueno consultarlo con un especialista.

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Se debe promover el trabajo conjunto entre alumno/apoderado/docentes. Esta delicada información que se entrega a una familia cuando se informa que el niño “no pasa de curso” jamás debe acabar con un anuncio de un par de minutos. Lo ideal es analizar en detalle lo sucedido para identificar las posibles fallas que hubo durante el año escolar (las más comunes podría ser: poca o nula comunicación profesor/apoderado, poca o nula supervisión apoderado/estudiante, estudiantes que mienten, estudiante indiferentes, desmotivados, etc.), y con esto proyectar un nuevo plan de trabajo para el año posterior donde todos los participantes de este proceso sepan qué es lo que no se hizo de la mejor manera.

No dejemos de lado conversar en familia, que es una de las herramientas más importantes en los procesos de aprendizaje. Escuchando todas las partes y fomentando el diálogo. Sin distinción sobre la edad los niños es fundamental que los estudiantes sean capaces de explicar qué es lo que ellos creen que hicieron mal y cómo están dispuestos a mejorar.

Y para los que piensan en sanciones en el hogar, contemplemos que esto pueda ser alguna obligación que exija responsabilidad de parte de los niños. Lo ideal es trabajar el compromiso y que “el chip” escolar no se duerma hasta que retornen a clases en marzo. Evitemos caer en castigos que a la larga no guardan relación con el foco de este hecho.

Ahora cuéntenme ustedes, ¿qué opinan de la repitencia de curso?, ¿cómo la sobrellevan?  Quedo atenta a sus comentarios y consultas.

Cariños y ánimo,

Carla Deppeler

Profesora y Magíster en Educación

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