Niños

La importancia de la coordinación educativa y los ejemplos en la casa

¡Hola bellas!

Para continuar conversando sobre la educación de nuestros niños, hoy abordaremos la importancia de acompañar a los estudiantes mediante propuestas coordinadas y planificadas en casa. ¿A qué me refiero con esto? Bueno, al rol del adulto educador como guía.

En el proceso de aprendizaje de un niño o niña, es importante tener claro qué es lo que quiero enseñar y cómo lo voy a llevar a cabo en la cotidianeidad. ¡Atención! que acá no hablamos de contenidos o de repasar lo visto en clases, sino de las actitudes y habilidades deseadas que queremos compartir y proyectar. Por esto, es importante saber que como adulto (para bien o mal) siempre voy a estar ejerciendo una influencia en el desarrollo del niño, en su modo de comprender el mundo y también de comportarse junto a otros, por ello es relevante regular mis propias prácticas para enfrentar este desafío.

La familia es la primera institución educadora del niño. Y debemos prestar atención a lo beneficioso o nefasto que puede resultar el aprendizaje por imitación. Por ejemplo, de nada servirá “enseñar a no gritar gritando”, o “pedir conductas respetuosas que nunca se han visto en casa”.

Las dicotomías entre el comportamiento habitual de los padres y lo que el colegio les exige (puntualidad, disciplina, respeto, etc.), llevan a que los niños se enfrenten a un discurso de “buenas conductas” aunque sin modelos familiares que refuercen estas peticiones. En consecuencia, cuando hay discordancia entre el mensaje que entrega el hogar y el mensaje del colegio surge una crisis porque los niños no saben a quién seguir, y en el peor de los casos desobedecerán a ambos.

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Entonces para educar exitosamente, además de la autoevaluación de los ejemplos que estamos entregando, debemos tener como principal herramienta la comunicación (en la familia y con el colegio). Y para coordinar este rol de guías es recomendable prestar atención a los siguientes criterios:

  1. Entregar mensajes claros, que el niño comprenda la precisión de lo que se les enseña
  2. Flexibilidad, que los mensajes y normas se entiendan según los contextos. Alejar la arbitrariedad.
  3. Argumentar motivos, los niños y jóvenes necesitan comprender lo que determina alguna decisión. Las respuestas cerradas con un “no, porque no” sólo confunden y deslegitiman el discurso del adulto.
  4. Aconsejar, que las enseñanzas tengan un propósito, que se entienda que estas apuntan al bienestar común.

Ahora ustedes, ¿cómo enfrentan el rol de educadores en casa?, ¿cómo coordinan las conductas que quieren proyectar en los niños? Este tema da para  muchas reflexiones, y sobre todo para autoevaluar nuestro papel de guías en la educación.

Un abrazo,

Carla Deppeler

Profesora y Magíster en Educación

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