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La estrecha línea entre las críticas y la autoestima

¡Hola bellas!

Hoy hablaremos sobre la autoestima de los estudiantes cuando perciben  sus resultados académicos, y además cómo los adultos influimos en esta situación sin advertir su gravedad. Primero, porque emitimos opiniones y juicios que los atrapan en ciertas categorías (malo, flojo, lento, etc.); y en segundo lugar, porque nos cuesta detectar y atender este problema.

En la actualidad, como profesionales, dueñas de casa, madres y padres (entre muchas otras ocupaciones) es frecuente sentirnos bajo la presión de que los niños y niñascumplan con ciertas expectativas o niveles de logro. Se les compara con sus hermanos, compañeros, e incluso con la experiencia de los papás. Ya mediano plazo, esta aparentemente “inofensiva práctica” termina resintiendo la percepción que ellos tienen y proyectan de sí mismos en el colegio.

Algunos autores señalan que la sensación que tienen los alumnos, sobre lo que valen y lo que son capaces de hacer,guarda una estrecha relación con la opinión que otros les hacen saber sobrequienes son. Ideas recurrentes como: “a mi hija le cuesta”, “es lento y nunca aprende”, “su hermano es mejor”, podrían ser causasdirectasque van aterminar marcandola vida de quienes las oyen a diario.

Estas experiencias y críticas negativas, que usualmente son reiterativas en un periodo de tiempo, acaban dañando la autoestima de los estudiantes y las estudiantes, y en consecuencia ellos se sumergen y creen en las mismas opiniones que escuchan de los demás. Si les repiten a menudo lo malos que son, ellos frenan sus capacidades e interés en progresar o mejorar.

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El problema adicional es que esta situación se transforma en un ciclo que se alimenta de lo mismo una y otra vez. El niño se siente incapaz y los adultos consideran que este problema sólo se debe atender desde la perspectiva académica.

En caso de detectar esta situación cerca de nosotros, es primordial eliminar rápidamente las ideas negativas del repertorio personal. Y a la par atender al niño o niña con la cooperación del colegio, su profesor jefe u otro profesional que conozca su comportamiento al interior del centro educativo. Siempre debemos generar expectativas positivas que alimenten el deseo de progresar en ellos, además de generarles una sensación de control y fomentar el interés de ellos por sentirse cómodos con lo que construyan paulatinamente en sus procesos de aprendizaje.

Espero sus opiniones al respecto. Esta situación podría estar más presente de lo que quisiéramos en nuestro hogar,  e incluso nosotros podríamos habernos desarrollado en medio de un entorno de críticas negativas. ¿Cómo lo superaron?, ¿Qué hacen con los estudiantes hoy?

Me despido deseándoles una buena semana.

Cariños.

Carla Deppeler

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