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Compra sin engordar … consejos para ir al supermercado

Ir al supermercado es equilibrar lo que quieres comprar, lo que necesitas y lo que finalmente te llevarás a casa. Movernos por antojos, gula o ansiedad pueden ser factores determinantes para no cumplir con nuestro objetivo final, que es una dieta equilibrada.

En PSB te damos unos consejos para que no compres de más y también puedas comprar relativamente bien y sano:

  1. No te puedes olvidar  de comer antes de ir al supermercado.

Es probable que hayas oído alguna vez decir que “no hay que ir al supermercado cuando te estás muriendo de hambre”. Pues bien, hay una buena razón para ello. Y es que, en ese caso, no solo eres más susceptible a gastar en productos que no necesitas, sino que también es más probable que comas , incluso haciendo la misma compra. Así que cada vez que te dirijas al supermercado asegúrate de haber comido primero: tu cartera y tu cintura te lo agradecerán.

  1. No hacer una lista.

Ir al supermercado sin una lista es como llegar a época de exámenes sin estudiar. No tener claro que quieres comprar te hace más vulnerable a las malas elecciones.

  1. Los productos saludables deben ser los primeros en llegar al carro.

Empieza llenando el carro con los productos más saludables como las frutas y verduras, los productos lácteos o los cereales integrales. Después de esto, habrá menos espacio para llenarlo con las papas fritas, las galletas o los pasteles. Esta teoría también se puede aplicar a la hora de comer.

  1. Entrar al supermercado e ir directamente al pasillo de las delicatessen, no lo hagas.

No todos los fiambres y quesos son iguales. Muchos tiene mucho sodio, mucha grasa, incluso los que son algo más bajos en grasa (como el pavo), pueden estar hasta los topes de sal. La mejor apuesta: pollo, pavo o carne asada. Además, puedes cambiar el queso por dos cucharadas de humus o un par de trocitos de palta para un buen sandwich.

  1. Comprar sólo productos orgánicos es un error a veces .

Por supuesto, la compra de alimentos orgánicos puede ser beneficioso, incluso más seguro. Pero hay que tener en cuenta diferentes aspectos importantes a la hora de comprar de comida saludable. Algunos alimentos pueden estar plagados de pesticidas. Es por ello que no todos los alimentos aparentemente saludables pueden ser 100% sostenibles para tu estilo de vida. Además los alimentos orgánicos suelen suponer un costo más alto, motivo por el que suelen caerse de nuestra preferencia a la hora de meterlos en el carro. Es por ello que si no sueles comprar este tipo de productos comienza por los alimentos más comunes para ir familiarizándote con ellos.

  1. Prestar atención sólo a reclamos erróneos.

“Bajo en calorías” o “grasas reducidas” pueden tener un mensaje oculto. Por ejemplo los alimentos sin grasa pueden haberla sustituido por azúcares, un ejemplo de ello pueden ser los yogures helados.  Si buscas alimentos con los que reducir grasas pero sin ningún añadido extra, la mayonesa light, la leche desnatada o alimentos realizados con menos aceites son una buena elección. Además, si lo que se deseas son snacks saludables que aporten una buena carga de energía y vitalidad, existen opciones como el queso, la mantequilla de maní, la fruta o las galletas de grano entero.

  1. Evitar el pasillo de los congelados.

Estás evitando las tentaciones del helado, la pizza, los platos preparados, y una lista de otros alimentos considerados como “menos apropiados”. Sin embargo, por evitar el riesgo, te estás perdiendo algunas joyas de congelados. No deben ser la base de tu lista de compras, eso está claro, pero las frutas y verduras congeladas, los panes, las tortitas y los sándwiches hechos 100% con cereales, pueden ser también una buena forma de ayudar a mantenerte saludable.

  1. No te saltes los productos enlatados.

Las arvejas enlatadas, las lentejas, los garbanzos, y pescados como el atún, el salmón, las sardinas o las anchoas pueden ser muy saludable y adecuados para la dieta. Sólo hay que buscar opciones con bajo contenido en sodio (140 mg más o menos de sal por porción), enlatado en agua si es posible.

  1. Comprar artículos rebajados.

¿Comes ese alimento habitualmente? Si no es así, que no te hipnotice el descuento, no es razón suficiente. (Bueno, a menos que sea la coliflor.) Cuando se tratan de artículos rebajados, añádelos a tu compra si sabes que los vas a utilizar y si son saludables, como algunos alimentos enlatados o congelados, huevos y yogures, y artículos como nueces y mantequillas de frutos secos.

  1. Evita compras impulsivas a última hora.

Esas pequeñas compras  en la cola de la caja pueden valer la pena si ya tienes el carro lleno de alimentos saludables que necesitas. No está mal comprar una barrita de chocolate o algún pequeño antojo. ¿Por qué? Porque cuando te saltas grandes cantidades de alimentos ricos en grasas procesadas o bebidas azucaradas, dejas un espacio para permitirte un antojo, evitando que tu dieta se te haga cuesta arriba y te sientas deprimida.

 

Bárbara Pezoa
Soy periodista y Directora de Radio Paula. Me gusta la vida simple, la sencillez en todos los aspectos, por eso persigo productos, rutinas de belleza y hábitos que hagan de mi vida algo fácil y sana.
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