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Ese sangrado desordenado…

Hola bellas! Todas nosotras estamos acostumbradas a ese sangrado mensual que conocemos al pie de la letra en días de duración, cantidad, molestias y cambios de ánimo asociados (es casi parte de nuestra personalidad), pero qué pasa cuando ese compañero habitual cambia? De eso, es de lo que quiero que conversemos hoy, especialmente, cuando ese flujo se hace más abundante y más prolongado.

El ciclo menstrual normal tiene una duración entre 21 a 35 días, siendo el sangrado normal de 7 días como máximo. Como les dije antes, cada una de nosotras conoce su propia ‘normalidad’, por lo tanto, cualquier alteración de nuestro sangrado, descartando las asociadas a embarazo y patología de cuello uterino constituyen el sangrado uterino anormal (SUA).

Las causas del SUA son múltiples, hoy en día, la FIGO utiliza la clasificación PALM-COEIN, que engloba la mayoría de las razones por las que esto ocurre. En la evaluación de este cuadro, lo más importante es el examen físico que nos orientara a la razón del sangrado que tanto nos molesta.

  1. Pólipos: Los pólipos son proliferaciones de epitelio, generalmente benignas que se pueden ubicar en distintos lugares. Existen pólipos en el cuello del útero que no generan aumento del sangrado menstrual, pero sí se pueden relacionar con sangrado asociado a las relaciones sexuales. Los que nos interesan en este punto, son los pólipos endometriales, que se presentan de distintos tamaños y son diagnosticables con una ecografía ginecológica y, de manera más precisa, con una histerosonografía (ecografía ginecológica en que se introduce solución fisiológica al útero para usarla como medio de contraste) y una Histeroscopía, que nos sirve tanto para diagnóstico y tratamiento. En qué consiste: es un procedimiento endoscópico, ambulatorio, en que con una cámara y un canal de trabajo podemos identificar los pólipos y en el mismo tiempo, resecarlos.
  1. Adenomiosis: Es el aumento de volumen uterino que ocurre por infiltración del miometrio (capa muscular del útero) por endometrio (capa central del útero que descama mensualmente). Esto genera un aumento del tamaño uterino con una alteración en la contracción y relajación uterina, aumentando y prolongando el sangrado uterino habitual. El tratamiento de este tipo de sangrado se puede hacer con tratamiento hormonal (anticonceptivos), principalmente de progestinas, sin estrógenos, entre los cuales contamos con variadas alternativas.
  1. Miomas uterinos: Los miomas uterinos son tumores fibromusculares benignos del miometrio, que pueden tener distintas ubicaciones dentro del miometrio: intramural, subseroso y submucoso. Generalmente, son asintomáticos, pero cuando dan síntomas, estos son SUA y dolor menstrual, asociado a aumento de volumen uterino. La causa de los síntomas se relaciona con su ubicación y tamaño. El tratamiento: inicialmente, podemos usar tratamiento médico con tratamiento hormonal que nos ayude a controlar el sangrado, otra opción es el tratamiento hormonal que nos ayuda a disminuir el tamaño o evitar su crecimiento. Otra opción de tratamiento, es la miomectomía. Esta se puede hacer por laparoscopía o por laparotomía (cirugía abierta) dependiendo de las características del mioma y las condiciones técnicas. Para aquellas que deseen embarazo, la presencia de miomas se asocia con un mayor riesgo de aborto en algunos casos y, si estamos embarazadas y el mioma se encuentra cercano al cuello uterino, actuando como tumor previo, es decir, antes de la guagua, nuestro parto tendrá que ser por cesárea. La histerectomía se reserva para casos puntuales, no es la primera opción, en que los tratamientos anteriores no hayan dado resultado o el tamaño uterino sea mayor a un embarazo de 16-20 semanas.
  1. Disfunciones ovulatorias: la mayoría de estas disfunciones se asocia a causas endocrinas como el hipotiroidismo, síndrome de ovario poliquístico, anorexia, obesidad, etc, también se asocian al consumo de algunos antidepresivos ocasionalmente. Causan sangrados distintos a los habituales y desordenados, es decir, sin el patrón al que estamos acostumbradas. En estos casos, lo importante es determinar la causa y tratar la razón específica, lo cual nos ayudará a controlar y ordenar el sangrado.
  1. Patología endometrial: esta es una de las causas más frecuentes, en que existe una alteración primaria en el endometrio, donde se ve alterada la hemostasia local. Provoca sangrado cíclico y abundante, generalmente, al realizar una ecografía se informa un engrosamiento endometrial y, con todas las causas anteriores descartadas, podemos pensar en esta patología. El tratamiento, generalmente es con antiinflamatorios y hormonas. Podemos usar el clásico ácido mefenámico por todas conocido, así como el ácido tranexámico, nos pueden ayudar a controlar el sangrado cuando estamos sintomáticas, no para manejar la patología de base. El uso de anticonceptivos hormonales para el control del sangrado es muy útil, teniendo una amplia gama para elegir, con indicaciones particulares para cada una. Mirena, es un dispositivo intrauterino medicado que contiene levonorgestrel (progestina), que tiene los mejores resultados en el manejo del SUA de este origen. Si bien no es económico, tiene una duración de 5 años. Cuando no existe respuesta al tratamiento médico, está indicado realizar una biopsia de endometrio, para determinar la razón específica.

Las anteriores, son las causas más habituales del SUA, las cuales tienen un tratamiento específico y un diagnóstico sencillo de realizar con un examen físico acabado y apoyados en exámenes como la ecografía ginecológica y la histerosonografía, logrando una buena respuesta al tratamiento en un corto tiempo cuando nos dirigimos a la causa específica.

Como siempre, les dejo un gran abrazo y espero sus preguntas y sugerencias, para tratar todos los temas que a nosotras nos afectan.

Aurora

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