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3 datos ecológicos que me enseñó mi abuela

Como esta vida quiso que fuera concho,  sólo pude conocer a mi abuela por 13 años. Pero fueron suficientes para aprender, sin saberlo, los tres mejores datos de ecología. Por supuesto que ella tampoco lo sabía, pero viéndolo en retrospectiva, resultó ser una pionera en el tema verde.

1.- Ten poco, pero bueno: Si hay alguien que miraba con gran desconfianza el barrio de Patronato y no entendería nada de una tienda de moda, sería mi abuela. A pesar de nunca tener una situación bullante, se las arreglaba para con su “Montepío” comprarse cosas buenas que le duraron un montón de años. Este es el consejo que más me ha costado seguir, pero lo estoy intentando, al menos con algunos ítemes como abrigos, carteras y zapatos. Al final, tener pocas cosas de buena calidad hace mucho más fácil el vestirse y uno siempre se ve bien.

2.- Reduce, reúsa, regala: La parte de reducción está clara; compraba poco. Si hay alguien que era buena para reparar lo irreparable y reutilizar lo irreutilizable, esa era mi abuela. Durante su adolescencia paraba la olla tomando puntos de medias, y cuando se dio cuenta que ya no se podía hacer eso, descubrió que si cortaba las medias que ya no se podían zurcir, podía hacer una lana con la que tejía pañitos, pisa pies, estuches y de todo y si la panty no estaba tan rota, armaba un “lulo” que rellenaba con -adivinen- pedacitos de pantys para poner en los vanos de las puertas o ventanas viejas donde el frío se colaba en invierno. Con los restos de los ovillos de lana hacía cuadraditos y luego frazadas que nos peleamos con mis primas,  y que ahora están de última moda. ¿Te quedó un concho de jabón que no puedes sostener? Pues ponlo en una malla junto a otros conchos de jabón y sigue usándolo. ¿Abriste un paquete de mantequilla? No botes el papel. Ocúpalo para enmantequillar un molde.  Y como el “reciclaje” no existía por aquellos años, reemplazamos la tercera “r”por un regalo, porque para Lidia, que así se llamaba mi abuela “tener guardado es guardar pecado”. ¿Avaricia? Por ningún motivo. Siempre podíamos comer todo el queque que quisiéramos.

3.- Usa lo que tienes: ¿Quién necesita loza de diario cuando tienes la loza fina que te regalaron para el matrimonio?¿Para qué comes en la cocina si tienes comedor?¿Para qué te pones joyas de luca si tienes joyas de verdad? Es cierto. A veces uno guarda  y guarda ciertas cosas para “las visitas” o para “una ocasión especial”.  Tontera. Nada más poco ecológico, porque al final después uno se muere y la loza fina se quiebra en un terremoto. ¿No lo usas? Pues regálalo. Otro le dará uso antes que se estropee.

¿Y a ustedes? ¿Qué les enseñaron sus abuelas?

Besos,

Cami

3 comentarios

  1. Mi abuela me enseño que antes muerta que sencilla!!! Siempre andaba impecable aunque fuera a comprar a la esquina, Y tampoco tenía un gran clóset pero tenía las prendas precisas.

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