MujerNutriciónPSBSalud

Cómo llevar una dieta sana?

¡Hola bellas! El otro día conversábamos con una amiga sobre el tema del almuerzo en la oficina, entre otras cosas. Y es que, en el día a día, a veces se nos complica el seguir las pautas que nos recomendó el médico o nutricionista. Más allá de qué dieta debe llevar cada una (eso deben verlo con su especialista), llevar a cabo esa dieta puede complicarse por nuestro ritmo de vida. Entonces, ¿cómo llevar mi dieta (y no estresarme en el intento)? Esto es lo que yo hago:

–          Empacar el almuerzo para la oficina. La mayoría decide saltarse este punto, y sencillamente comprarse algo por ahí, pero la verdad es que, la mayor parte de las veces, esto no sólo afecta nuestro bolsillo sino también la dieta. Buena parte de las opciones de comida que tenemos en restaurantes tienen mucha grasa, mucha sal, y/o porciones muy grandes. Llevar nuestro almuerzo desde la casa nos permite controlar qué le estamos metiendo efectivamente a nuestro cuerpo. Además, podemos llevar colaciones sanas.

–          Planificar la semana/ el mes. No sé cómo compran ustedes, yo compro mensualmente. Para esto, planifico las comidas que haré en el mes, y luego pido el supermercado por internet. Dejo sólo las cosas frescas para comprar semana a semana, o sea, carne y verduras. Esto me ahorra estar yendo al supermercado, del cual, todas sabemos, una siempre sale con un algo extra que, en realidad, no necesitaba. La planificación me obliga además a pensar en opciones ricas y acordes a lo que puedo comer, y a no dejar el almuerzo o la cena para último minuto y terminar comiendo cualquier cosa.

–          Tener un presupuesto de salidas. En nuestra familia impusimos este presupuesto cuando estaba haciendo el postgrado. Sencillamente, era mucho más fácil para todos el vivir de la comida china, pero era tremendamente poco saludable. El fijarnos un presupuesto para salir a comer/ pedir comida a la casa nos permitió ordenar nuestra comida chatarra, pues limita la cantidad de oportunidades de comerla. Otro método que funciona para lo mismo es:

–          Limitar la cantidad de permisos. Una debería tener una dieta con la que pudiese vivir feliz, la idea no es estar amargada toda la vida, pero si de todas maneras sienten que su dieta es muy restringida y, si su condición médica lo permite, pueden darse permisos. Uno a la semana, por ejemplo. Conversar sobre el límite de permisos con su nutri es lo mejor, y ojo, que un permiso NO ES un día entero de chanchear por toda la semana… no seamos barsas.

–          Comprar una loza más pequeña. O en mi caso, ocupar los platos de ensalada para servir los fondos. Se ha demostrado que a más grande el plato, más nos servimos, y que a más nos servimos, más comemos. Ergo, a más grande el plato más comemos. Cuando compré mi loza lo hice porque los platos me encantaron, y no por su tamaño, obvio, sin embargo vienen en tamaño “normal” y “enorme”. Pocas veces he tratado de servir en el plato que se supone va el fondo. Los uso para bandejas cuando vienen amigos, para poner los quesos, o servir pizzas. Para el día a día comemos en los platos de ensalada, que, no se confundan, tienen un tamaño completamente respetable. El tamaño del plato puede extrapolarse al tamaño del termo o tupper que se llevan a la oficina.

–          No comer viendo tele. Si bien puede ser sumamente cómodo llegar a echarse frente al televisor mientras comemos algo, los estudios demuestran que esto nos hace comer más, pues no nos fijamos en cuánto hemos comido. Sentarnos a compartir no sólo hará maravillas por nuestras relaciones, también para nuestro cuerpo. Y si viven solos, traten de darse un tiempo para comer o por último fijar bien la porción antes de sentarse frente a ese tele.

–          Comer lento. No creo que sea necesario repetir por qué… y relacionado con esto:

–          NO ES NECESARIO COMÉRSELO TODO. De pequeños nos enseñaron a no dejar comida en el plato, y que esto era malo para Africa, prácticamente.  Sin embargo, si ya te sientes saciada, lo más probable es que no necesites comer más, entonces, ¿para qué hacerlo? No importa si queda la mitad del plato o una sola cucharada, acostumbrarnos a comer hasta la saciedad es mucho mejor que comer hasta que todos los demás estén satisfechos con lo que comimos. Por supuesto, mantengan porciones saludables, no caigan en exageraciones con este punto.

Y bueno bellas, esas son algunas de las cosas que he aprendido a lo largo de la vida. Me encantaría que nos contaran cómo lo hacen ustedes 😀

Muchos cariños,

beso-maku

4 comentarios

  1. Yo por temas de salud ( resistencia a la insulina y otros) debo hacer una vida full sana… eso me llevo a crear mi mini pyme de frutas y verduras a domicilio, pensando entodas las mujeres que quieres y deben seguir una vida saludable, pero quieren frutas ricas, sabrosas, y verduras frescas y variadas… asi la vida saludable se hace agradable!!! Si quieren ser parte de este estilo de vida ingresen a http://www.vegalais.com las espero!!!!

  2. Buenísimo Paula! te deseamos la mejor de las suertes en tu emprendimiento. Yo por la resistencia a la insulina casi dejé las frutas por completo, pero amo mis verduras 😀

  3. Maku me encantó el post. Es verdad, las porciones de los restaurantes son gigantes!El jueves almorce en uno que era solo de ensaladas, pero de tamaño familiar. Como si es que un cuarto…. igual da lata botar tanta comida… la idea de planificar el.mes, pensando en opciones ricas, distintas y saludables.

  4. Claro, lo peor con las ensaladas es que, ya aliñadas, se echan a perder súmamente rápido!
    Para mi planificación del mes me ayudé este último con pinterest, busco comida sana y escojo recetas de verdad sanas, y listo, las dejo pineadas en mi muro para revisarlas cuando las necesite 😀

Comparte tu opinión

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

X
X