MujerPSBSalud

Octubre, mes de la lucha contra el cáncer de mama: “Tengo cáncer de mama ¿Y ahora qué?”

Cuando recibí los resultados de la biopsia fue la confirmación de un diagnóstico que ya sospechaba: le había preguntado a dos oncólogos y a la radióloga que me tomó la biopsia cuántas imágenes de un tumor como el mío habían visto que los resultados de la biopsia dijeran que no era cáncer y los tres me respondieron lo mismo: ninguno. Sumada a la información que había estado leyendo en internet, yo estaba 99.9% segura de que era cáncer. El  0.1% correspondía a la esperanza de un milagro. A veces esos porcentajes variaban, aumentaba el 0.1% de esperanza, pero eran momentos de negación.

Lo que más desgasta en esos días de espera del resultado es la incertidumbre. Recuerdo que me tocaba la pechuga a cada rato para sentir el tumor y pensaba “¡¿cómo no lo sentí antes?!”. Un año atrás mi ginecológa no había encontrado nada. Por eso son tan importantes los exámenes ginecológicos anuales. Me miraba al espejo y mi pechuga se veía como siempre. No tenía ningún síntoma físico extraño, me sentía sana. Mis exámenes de sangre estaban excelentes, todos los parámetros dentro de los rangos normales. ¡¡Me sentía mejor que nunca y tenía cáncer!!

Había momentos en que no lo podía creer. Otros en que lloraba de pena. La rabia fue el último sentimiento al que pude acceder. Al principio era desconcierto y pena.

Después de la confirmación del diagnóstico pasé unas 2 semanas muy preocupada porque no sabía si había metástasis en mi cuerpo, es decir qué tan extendido estaba el cáncer y si había migrado a otros órganos, lo cual cambiaba todo el panorama porque un cáncer detectado en forma temprana puede ser curado. Tampoco lo conté a muchas personas, no quería que nadie supiera, no quería que me miraran con lástima, con cara de “pobrecita, se va a morir”. Sólo lo sabía mi familia y un  par de amigos cercanos. En la pega sólo un buen amigo lo sabía. Así que también era complicado seguir funcionando en el trabajo haciendo como que estaba todo OK. No quería contar en el trabajo hasta saber qué tratamiento tenía que hacerme y si iba a poder compatibilizar ambas cosas o debía tomar una licencia extendida.

En esos días recuerdo que tuve unos sueños macabros: soñaba con fusilamientos falsos, que me disparaban en una sala de clases, caía al suelo y luego me decían “era broma”. Yo les respondía “¡¡pero con eso no se juega!!”. Hasta que un día soñé que estaba a orillas de un lago, la luna iluminaba la noche y el agua estaba quieta. Había mucha paz, pero yo sabía que había un monstruo marino adentro. Estaba de pie sobre un muelle y me tiraba un piquero para nadar bajo el agua. Me llamaba la atención hacer eso porque sabía que había un monstruo marino adentro, pero lo hacía igual. Recuerdo que me llamó mucho la atención el que pudiera respirar bajo el agua sin ahogarme. Nadé mucho. De pronto apareció el monstruo marino, pero yo no sentía miedo. Nadaba al lado mío, era gigante, pero sólo me rozaba, no me atacaba. Después veía el paisaje desde lejos y podía verme de pie a la orilla del lago observando el horizonte, eran como dos yo al mismo tiempo. Seguía siendo de noche, pero era una noche clara, llena de luz de luna. El despertar fue muy extraño pero lindo, porque tuve la CERTEZA ABSOLUTA que no tenía metástasis. Que iba a salir bien de todo esto. Y ese sentimiento me ha acompañado en todo este proceso. Y efectivamente así fue. Hace 3 semanas terminé con las quimios y estoy sana.

Durante los 15 días posteriores a la entrega del resultado de la biopsia que confirma el diagnóstico, hay que tomar una serie de exámenes para saber si hay metástasis: tomografía de pulmón, ecografía de vísceras, cintigrama óseo y exámenes sanguíneos. En mi caso, afortunadamente el cáncer sólo estaba localizado en la mama derecha. Por lo que sólo quedaba programar la operación. Decidí operarme a fines de marzo, había comenzado con el Helixor, la terapia del muérdago y quería ver si lograba reducir el tumor en 1 mes. Consulté con el médico cuánto riesgo corría esperar 1 mes y no 15 días para operarme y me dijo que nada. Así que lo hice. Además sentía la seguridad de que todo iba a estar bien. Sin embargo, a veces, me bajaba la angustia y pensaba “Oh, no, el cáncer se está extendiendo!”. Por ejemplo, me salió un lunar y fui inmediatamente a la dermatóloga para que descartara que era cancerígeno. Es normal ponerse así. Lo he conversado con otras pacientes, psicólogos y médicos. Pero esos momentos eran los mínimos, primaba la seguridad. Me sentía como entregada a la vida. La otra incertidumbre que hay que manejar es no saber si hay ganglios en la axila comprometidos hasta el día de la cirugía. Tiene mucho mejor pronóstico un cáncer con ganglios sanos.

En esos días recuerdo caminar por la calle haciendo mi vida normal y pensar “¡pero si tengo cáncer!”, me invadía un sentimiento de irrealidad. Si bien no estaba depre ni con crisis de angustia, decidí comenzar con psicoterapia. Descubrí a Jennifer Middleton, una psico oncológa chilena que escribió un libro buenísimo: “Yo (no) quiero tener cáncer” que me abrió aún más los ojos para entender qué simbolizaba el cáncer en mi cuerpo. Ella me ayudó a enfrentar la incertidumbre y prepararme psicológicamente para la cirugía.

También comencé con tratamientos de  la medicina antroposófica y acupuntura que me han mantenido equilibrada psicológica y físicamente hasta hoy. Casi todas las pacientes que he conocido y que están en la misma situación que yo están con depresión, crisis de angustia, insomnio y tomando medicamentos para controlarlo. En mi caso, afortunadamente, nada de eso ha sido necesario.

Una vez que tuve los resultados de todos los exámenes programé la cirugía, luego vendría reposo por 1 mes y de ahí la quimioterapia preventiva durante 6 meses.

Si todavía estás en edad fértil, es importante saber que la quimioterapia puede producir esterilidad. Debes conversar con tu oncólogo y quimioterapeuta qué opciones tienes  para preservar tus óvulos. En mi caso, a los 15 días de la cirugía comencé con la estimulación ovárica para poder congelar mis óvulos. No podía hacerlo antes porque mi tumor tenía receptores positivos de estrógenos y había que sacarlo de mi sistema primero.

Recuerdo que al despertar de la cirugía, lloré de felicidad. Estaba sana, habían sacado el tumor de mi cuerpo.

Un beso,

CONSUELO

http://quimiotips.wordpress.com/

4 comentarios

  1. Consuelo me encantó tu relato y la forma en cómo contaste lo q te pasó. Te encuentro una seca por la forma en que te tomaste la enfermedad y me alegra muchísimo que ahora estés sana. Espero sigas así para siempre. Besos y abrazos!

Leave a Response

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

X
X