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Por una belleza de verdad

Dove ha iniciado una cruzada maravillosa. Intenta que las mujeres entendamos que somos más bellas de lo que pensamos. Hace hincapié en transmitir que somos nuestras peores críticas, que podemos ver la belleza en las demás pero nos cuesta vernos a nosotras mismas de manera positiva.

Con este fin se realizó un interesante encuentro entre mujeres y Laura Gutman, terapeuta argentina reconocida a nivel mundial, quien ha trabajado con centenares de mujeres, ha escrito libros con sus desarrollos teóricos y ha propuesto una forma de terapia/autoconocimiento: la biografía humana.

En este encuentro Laura comenta sobre nuestra autoestima y trata de buscar el porqué de esta disminución en ella.

Laura dice que todo parte en que estuvimos frente a dificultades para “poner nombre” a las sensaciones que teníamos de niñas. Es decir,claramente sentíamos algo pero no sabíamos cómo se llamaba, entonces venía la información desde fuera y le ponía nombre a lo que sentíamos. Aprendimos, pero ese nombre que nos dijeron no refleja el sentimiento genuino nuestro, sino lo que el otro dijo de nosotras (de nuestros sentimientos). Este desfase en lo experimentado y lo nombrado es lo que nos hace de una u otra manera sentirnos inseguras.

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Por otro lado, cuenta que la relación que tuvimos con nuestra madre cuando éramos niñas fue fundamental también en la construcción de nuestra autoestima. Nosotras (de güagüas) teníamos necesidades que no fueron resueltas por completo, por ejemplo el acceder a la madre cuando queríamos. Muchas veces sentimos a nuestra madre distante o supimos tanto de ella que dejamos de saber de nosotras mismas. Otras veces sentíamos que teníamos que “hacer algo” para merecer el amor de mamá.  Entonces nos configuramos creyendo que “si tienes que hacer ALGO para ser amada entonces es porque no lo mereces del todo”. He ahí que no nos sintamos valiosas.

Lo demás que sucede es parte de nuestra vida diaria: inseguridad, autoestima baja, sentimientos asociados a no merecer amor,  pensamientos en torno a que otra es más linda, otra tiene algo que yo no, etc.

Finalmente esto no es así, es sólo una deformación de las cosas (por decirlo de alguna manera)

Debo decir en defensa de nuestras madres, que lo comentó Laura Gutman en el encuentro, que no tiene que ver con ser buena o mala mamá. Cada madre hace lo mejor que puede y de seguro lo ha hecho mejor que su propia madre. El tema es que como a nuestras madres les pasó lo mismo con nuestras abuelas y a nuestras abuelas igual con la bisabuela (podríamos seguir a lo infinito) no tienen otra manera de hacerlo. ¿Cómo salimos de esto? Acepto propuestas…

Por último bellinas, les pido que pensemos en nosotras cuando éramos niñas…¿en qué momento dejamos de creernos bellas?

Les mando un abrazo gigante y espero sus comentarios.

Besitos.

beso-varinia

 

 

 

 

PD: agradezco especialmente a Daniela Marshal – de Dove – por la invitación, a Laura Gutman por ser afectuosa en la conversación y especialmente a la chica que me avisó que tenía el cierre del vestido abajo mientras estaba en el evento.

 

 

 



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11 comentarios

  1. Es complicadisimo este asunto. Yo personalmente nunca me senti bella, hasta hace un par de años que empecé una relación con un hombre que me mostró lo bella que era y me incentivó a cuidarme. El punto en el que estoy ahora tampoco se si me gusta mucho, antes era despreocupada y no es que estuviese al lote, solo que igual vivia más relajada y sin la constante presión por el frizz, la cara manchada, etc.
    Si bien creo que es bueno preocuparse, porque realmente sirve en el dia a dia (a mi me tratan mucho mejor) creo que debemos cuidar el limite al que llegamos, tratemos de que no se nos vaya la vida en eso, pero sobretodo ver nuestras otras cualidades y no quedarnos solo en la bellaza. Yo creo que por esto último es que no hemos podido salir de nuestra posición subordinada a los hombres, porque no tenemos nada más que belleza. El asunto no es dejarlo sino tomarlo, porque es bueno y sirve, pero mantener una actitud critica que ademas nos permita ser algo más que “lindas”

  2. Totalmente de acuerdo María Paz. Somos mucho más que eso y es importante que lo sepamos.
    Un abrazo!

    Vari

  3. Hola Varinia,

    Respondo a tu pregunta ¿Cómo salir de esto? Fácil: leyendo a Alice Miller (Comenzar por El cuerpo nunca miente o El drama del niño dotado), Casilda Rodrigañez (La génesis del estado de sumisión y la represión del deseo materno) y Laura Gutman. (Los libros de las 2 primeras autoras se pueden bajar desde internet)Te ahorrarás años de tarapia! A mí esos libros me cambiaron la vida.

  4. Consuelo:
    Excelente dato el que nos das. Los dos primeros los leí y algunos de Laura Gutman, es verdad que van haciéndote sentido las cosas. Invitamos a las Bellinas lectoras a que sigan esta sugerencia y nos cuenten si les ha servido tanto como a Consuelo.

    Un abrazo Consu.

    Varinia

  5. Todo esto es tan personal, de la individualidad de cada ser.
    Mi niñez y adolescencia… me sentía y me veía horrible, de esa época ni fotos tengo… sin embargo no me iba hacia adentro, al contrario me amaba y defendía mis ideales, salia con mis amigas, hacia mil cosas. Cuando todas las chicas se arreglan para agradarle a los chicos, y buscan tener pololo. Yo era feliz con mis amigas peludas, en buzo todo el tiempo, granulientas y poco atractivas… pero requetecontra felices. Lucir bien y agradarle al sexo opuesto no era nuestra preocupación.
    Ahora lo pienso y fue la mejor adolescencia del mundo.
    Ya de grande, comencé a arreglarme. Cuando aprendí a hacerlo, cuando entendí que debía lucir “decente”
    Hoy ya no sufro por mi apariencia, me acepto como soy. Me arreglo, pero por sobre todo cuido mi aspecto y salud, para tener una vida plena.
    Por otro parte me parece que cada madre hace lo mejor que puede dentro de sus posibilidades. Pero quien tiene las riendas de su vida y la opción de ser feliz. Es una misma. Yo elijo reconocerme, aceptarme, buscar el mejor camino para mi vida y ser feliz.
    Cariños nenas 🙂

  6. que interesante tu manera de verlo, nunca había escuchado a alguien que se hubiera sentido no atractiva durante su adolescencia y hubiera sido tan feliz, que bueno que lo hayas vivido así porque demuestra que lo físico no es lo más importante y de hecho puede llegar a ser lo último que nos preocupa si aprendemos a vivir enfocándonos en otras cosas… felicitaciones

  7. Sinceramente creo que nunca he dejado de sentirme linda…aunque suene tremendamente ególatra…tengo claro que no soy la mujer más hermosa del mundo, pero me da exactamente lo mismo, me acepto como soy con todos mis defectos, soy una convencida de que una sonrisa y una actitud positiva frente a la vida, vale más que la parte física y las personas que están a nuestro alrededor perciben eso…si mi alta autoestima tiene que ver con la relación con mi madre, entonces le doy gracias infinitas por entregarme tanto amor.

  8. Claro, es que también influye el entorno y las personas con las que te relacionas. Yo y las 3 amigas con las que me juntaba, e iba al colegio eramos así. Nos creíamos exploradoras, investigadoras… salíamos a cazar ovnis (cosa que nunca logramos) pero vivíamos en otra onda. Y ahora lo recuerdo y fue una etapa tan linda a pesar de lo desastrosas que eramos jajaja
    Gracias a eso, hasta el día de hoy somos muy amigas. Una relación super pura, y natural 🙂

  9. Anita:
    Que maravillosa experiencia. Te felicito por el proceso y por tener esa actitud.
    Con respecto a la madre, tienes razón: una debe intentar sortear las dificultades y encontrar maneras de reponerse.
    Gracias por escribirnos.
    Un abrazo!

  10. Un abrazo a la responsable de lo que señalas. Esa belleza interior se irradia y, sin duda, es el mayor atractivo que puedes tener.
    Cariños Jaque.

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