Bellas y lectoras: “Poemas y antipoemas”
Por Margarita Cortez
8
octubre
2015
Lectura | Tendencia

Hola esta semana vengo con un género distinto…la poesía, que sin duda viene de la mano de un tremendo, es uno de los escritores chilenos más importantes dentro de la historia literaria del país e Hispanoamérica, prueba de ello son los múltiples reconocimientos que ha recibido, entre los que destacan el Premio Nacional de Literatura (1969), Premio Miguel de Cervantes (2011) y Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda (2012). Su proyecto poético, la antipoesía, es su gran legado y lo ha situado como una de las figuras centrales de la renovación de la escritura poética en Hispanoamérica.  Me refiero a Nicanor Parra, con su libro “Poemas y antipoemas”, escrito en 1954.

Nicanor Parra se caracteriza por trabajar en varias direcciones, experimentando con formas y materiales lingüísticos de diferentes orígenes. Como él mismo declara con frecuencia, acostumbra trabajar simultáneamente en “varias líneas”. Los conjuntos que presentó al concurso del Sindicato de Escritores, ilustraban justamente algunas de las líneas que había venido explorando a largo de la década del 40 y comienzos de la del 50, después que nuevas experiencias, lecturas y reflexiones sobre el oficio de poeta, pusieron en crisis el sistema del Cancionero sin nombre, inducido por el Romancero gitano de García Lorca. Su participación en el concurso y el desenlace imprevisto de éste, lo obligaron a reunir en un mismo libro distintos tipos de poemas. Así se explica que, en este sentido, Poemas y antipoemas no sea un libro homogéneo, sino un panorama.

El libro contiene veintinueve poemas. Se distribuyen en tres secciones que carecen de título, con la separación indicada por números (I, II, III). De los siete de la primera sección, sólo uno, “Preguntas a la hora del té”, era inédito.

Algunas de las características de estos siete poemas sitúan al lector en la perspectiva del Cancionero sin nombre, aunque el contexto desde luego es otro. Por ejemplo, todos se apegan a esquemas métricos que no excluyen la rima, pero manejados con libertad. “Sinfonía de cuna” y “Catalina Parra” son los únicos que se organizan en estrofas: cuartetas de versos de seis sílabas con rima asonante en los versos pares. Son igualmente los más cercanos al lenguaje y la métrica de la poesía folclórica chilena, una tradición a la que Parra siempre ha sido sensible, incluso por razones biográficas, que ya había intervenido en el léxico y la estrofa, el romance, de su primer libro, y a la que volverá en 1958 con La cueca larga. Si bien los cinco poemas restantes no se organizan en estrofas, cada uno de ellos sin embargo exhibe una gran regularidad métrica en torno, sobre todo, al endecasílabo, que funciona como eje, y a la rima asonante en los versos pares. En los demás aspectos, estos poemas se alejan del trasfondo del Cancionero sin nombre. Se han desprendido del metaforismo casi delirante de aquél, para arribar a un lenguaje reposado, de conversación, y a la temática sin alarde de una memoria biográfica de la provincia. Con la excepción de “Sinfonía de cuna”, un juego humorístico de la imaginación verbal, en los otros domina la nostalgia y la ironía. Una ironía suave, de atmósfera, concesiva frente a los cambios del tiempo y de la edad, que no desbarata la unidad del lenguaje y el ritmo de los poemas.

Los antipoemas se inscriben en la experiencia de la modernidad tal como ella se ofrece en los escenarios que históricamente han sido su metáfora: la vida y la cultura cotidianas de los espacios urbanos. A la profundidad de esta experiencia y a la invención de los instrumentos literarios que la elaboran con connotaciones catastróficas, contribuyeron sin duda los años de Parra en Estados Unidos (1943-1945) e Inglaterra (1949-1952). El acelerado ritmo del cambio tecnológico y la multiplicación de las expectativas de la vida y la cultura cotidianas en dos sociedades desarrolladas, unidos a la actividad subterránea de los mecanismos de la alienación, sutiles en su disfraz y reproducción, y con un poder de saturación generalizada, deben haber actuado con efectos erosionantes sobre la sensibilidad y la conciencia de un hombre como Parra, formado durante la infancia y adolescencia bajo el influjo de una cultura tradicional campesina, integradora, solidaria de un sentimiento de unidad. Pero también el mismo desgarro de la experiencia lo abre con más lucidez a la percepción del mundo moderno como un gran teatro de mistificaciones, donde los signos festivos de la representación usurpan el lugar de la verdad y lo que es no es. La verdad: el progreso es una rueda loca que gira en el vacío, el hombre se alimenta espiritualmente de pequeñas utopías prefabricadas que no son más que sucedáneos, la comunicación humana es un diálogo entre zombis, y la unidad de la vida es entregada cada día a su fragmentación, a la soledad y a la muerte.

Puede considerarse que con este libro Parra inaugura, dentro de la poesía chilena y latinoamericana moderna, un verdadero género: el antipoema. Al revés del tipo de poema dominante en la tradición moderna desde el romanticismo (V.), el antipoema es una estructura verbal descentrada, es decir, sin una instancia interior que gobierne teleológicamente el movimiento de los versos y los dote así de lo que cabría llamar un destino significante. O lo que es igual: el antipoema es el discurso de un sujeto situado fuera de todo sistema cerrado (poético, ideológico, religioso), que no se siente para nada poseedor de una verdad universal, que no habla desde el punto de vista de un iluminado, a menos que sea su parodia, y que, por lo tanto, no comunica ningún pensamiento autosuficiente. De ahí que el antipoema se acoja además a la imprevisible fluidez del verso libre.

Desde la publicación de Poemas y antipoemas, el interés por la antipoesía se extiende con rapidez por Latinoamérica, suscitando análisis y produciendo efectos en la revisión de los cánones poéticos. Fuera de América Latina, la recepción de la antipoesía ha sido igualmente intensa, estimulada además por los frecuentes recitales del propio autor en diversos países, especialmente Estados Unidos. Las traducciones son ya numerosas. Pero su influencia mayor y más coherente, es obvio, se ha dado en Chile. Aun cuando son muchos y complejos los factores a los que habría que apelar para intentar comprender la evolución de la poesía chilena a partir de la década del 50, la acción de la antipoesía es uno de los indispensables. Si se tiene a la vista la producción de algunos de los poetas más importantes que van apareciendo desde entonces, no cabe duda sobre la responsabilidad de la antipoesía en los cambios en el modelo del lenguaje, la estructura del poema, la apertura de éste a la crítica de la vida y la cultura cotidianas y en las premisas que la presiden.

Sin duda un género que merece ser explorado y asimilado a la lectura, un grande muy sencillo, un loco de esos lindos, un artista lleno de sensibilidad…o como digo yo “Un grito del alma, puesto en papel”.

 

Les dejo el link de su libro:

 

http://www.memoriachilena.cl/archivos2/pdfs/MC0014334.pdf

Un besito enorme

 

Margarita.

 

Etiquetado con: lectura, nicanor parra

11 comentarios en “Bellas y lectoras: “Poemas y antipoemas”

  1. Hola Margarita!!! Creo que todas las inquietudes literarias de Nicanor Parra parecieron canalizarse en este libro, lanzado dos años después de su regreso al país luego de estudiar en EEUU e Inglaterra. Sus versos rebosaban ironía y rompieron el tono solemne de la poesía tradicional con un lenguaje directo y ágil, cotidiano y desenfadado. Cariños

    1. Peter, con este libro Parra inaugura, dentro de la poesía chilena y latinoamericana moderna, el antipoema. El antipoema es el discurso de un sujeto situado fuera de todo sistema cerrado, que no se siente para nada poseedor de una verdad universal, que no habla desde el punto de vista de un iluminado, a menos que sea su parodia, y que, por lo tanto, no comunica ningún pensamiento autosuficiente.
      Un besito enorme

  2. Los poemas y antipoemas están hechos de concisión, de prosaísmo, de humor negro. Este libro es un modelo de precisión, y exclusión, pues excluye de sus páginas todo cuanto no sea esencial. Besos

    1. Maria Elena, el antipoema es un medio eficaz para establecer una nueva forma de poesía mediante la cual se quiere cuestionar y demoler los elementos y valores que se consideran caducos, y los parámetros que entronizan la irrealidad sensible, el énfasis de la forma y la inmanencia del texto, entre otros, establecidos por la poesía de vanguardia. El antipoema rompe con la inmanencia y la autosuficiencia del texto haciéndose partícipe de un modelo textual o referencial del cual depende en su estructura, y del cual se nutre, tanto en su aspecto formal como en los contenidos y valores que este modelo presenta.
      Un besito Grande

  3. Hola Margarita. Entiendo que los textos que le dieron fama de antipoeta a su autor, son aquellos en los que la seriedad se une a cierta comicidad, la melancolía y el cariño al desparpajo y el rigor métrico al verso libre. No es fácil entenderlo y que pueda llegar a todos. Cariños.

    1. Leonor, la paradoja del antipoema consiste en que al mismo tiempo que integra el texto modelo en su propia escritura, lo va demoliendo y desmontando hasta culminar en su total pulverización y rechazo. Hay tres momentos en el desarrollo del antipoema: el primero es un momento de homologación aparente del modelo antipoetizado. El segundo momento es de ambigüedad e inestabilidad respecto de la estructura y valores sustentados en el modelo; es un momento de transición en el que el antipoema parece participar de los elementos que constituyen el modelo, pero, al mismo tiempo apunta hacia una ruptura y solución diferentes. Por último, un tercer momento en el que se invierten los elementos y valores que componen el modelo y se rechazan mediante la parodia, la ironización y degradación de éstos en el texto antipolítico. Se utilizan como procedimientos: la ironía, la sátira, el ridículo, la exageración caricaturesca, la ruptura interna del sistema de valores establecidos por el texto modelo. Claramente es un tanto divicil su recepción, pero una vez que uno se familiariza, va fluyendo.
      Un besito enorme

  4. Amigas, me parece un descubrimiento por mi parte de un grandísimo poeta al que no conocía mucho hasta ahora. Me parece un Poemario totalmente recomendable que no nos defraudará. Me daré el tiempo de leerlo. Saludos

    1. Eliana, me alegro mucho que te haya gustado, el antipoema suele remitir no sólo a un texto modelo, sino a varios textos o espacios; de este modo, sus referentes pueden ser textuales y literarios, pero también puede establecer relación con otro tipo de discurso no literario; con elementos de la realidad cultural, social, histórica; con autores literarios o sujetos individualizables. Sus referencias suelen ser múltiples y heterogéneas, constituyendo un verdadero núcleo alrededor del cual se aglutinan elementos referenciales portadores de significación. Sin duda recomendable.
      Un besito gigante

  5. Este libro lo leí hace mucho tiempo, no lo recuerdo muy bien, sólo recuerdo el irreverente, genial y divertido estilo de Nicanor Parra, que me hizo reír mucho cuando lo leí. Una de las fortalezas de Parra es su estilo único, es un verdadero orgullo nacional.
    Gracias Margarita por tu sección, la buena lectura engrandece el alma.

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