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Liliana Ross falleció a sus 79 años: ¿Qué nos deja la destacada actriz?

Dedicó más de 50 a la actuación.

Las más jóvenes tienen en su memoria a Liliana Ross con un personaje clave: Valentina, la matriarca de “Machos”. Una mujer que luchaba contra todo para mantener la felicidad de su familia, a pesar de tener claro que todo se desmoronaba a su alrededor -en especial con un esposo machista y que además la engañó por casi 20 años.

Pero ese era uno de tantos papeles que interpretó en la televisión -desde “La Colorina”, pasando por “Amor a Domicilio”, “Piel Canela” más de una veintena de teleseries-, el cine y las tablas. La actriz amaba su trabajo y eso es lo mejor que nos pudo dejar y entregar.

A sus 79 falleció rodeada de su familia

Todavía no se conocen los motivos exactos de su deceso, pero se sabe que dejó este mundo en paz. Liliana logró su máximo esplendor en las artes escénicas, incluso como directora y dramaturga. Realmente entregó todo lo que tenía a su público y nos demostró que con trabajo los sueños se cumplen.

¿Sabían que incluso hizo radioteatro? Entre los recuerdos de la actriz, también estuvieron esos días en Italia cuando era pequeña y debía subirse sobre varios libros para alcanzar el micrófono según ella misma contó más de una vez.

Otras cosas que quizás no sabías: Los desnudos

No sólo vivía del amor por las tablas. Liliana tenía un estudio fotográfico llamado De Cuerpo y Alma, donde solo se retrataban clientes desnudos. La actriz quería poner ante todos que “no hay cuerpos feos” y por lo mismo creó esta iniciativa con su hija Daniela y la fotógrafa Pía Cosmelli.

Acá recibió hombres mayores de 70, actores, embarazadas, ejecutivos, esposas de empresarios… ¡De todo! Un legado que quizás no muchas conocían pero que en la década del 2000 también fue algo revolucionario dentro de lo conservadores que éramos -y que aún seguimos siendo, aunque menos que antes. La clave de esto era el amor propio.

La historia de amor de Liliana Ross

¿Por qué hablar de eso? Tranquilas. Todo parte con un amor que tuvo con un abogado de la colonia italiana, incluso se habló de matrimonio, pero se arrepintió. Luego de esa decisión entró a los cursos nocturnos que tenía en ese entonces la Universidad Católica y así conoció a Hugo Miller, director de la escuela.

Pasaron dos años y se casaron… Desde ahí ¡no dejó el teatro! Y acá viene lo interesante: “La única vez que yo le dije a Hugo ‘entonces separémonos’ fue cuando me dijo que no hiciera teatro”, ya que él quería que Liliana se quedara en casa con sus hijas según contó ella.

¿Qué pasó? El amor fue más fuerte… El amor por el teatro, que Hugo entendió y no volvió a mencionar más.

Cuando falleció su esposo y pasó el tiempo, la actriz se reencontró con un viejo compañero y amigo. Raoul Pinno. Una historia bien bonita ya que la vida se encargó de reencontrarlos.