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Vamos más allá de la convivencia escolar

Porque es una acción que hacemos a diario, y en todos lados.

Cristina Gottardi / Unsplash

En el marco del Día de la Convivencia Escolar (viernes 18 de mayo) los invito a replantearse la importancia de la convivencia, esta vez, más allá de este ámbito.

La “convivencia escolar”

Quienes tenemos hijos escolarizados estamos muy familiarizados con el término. En los Colegios existen “encargados” y “protocolos”; y como apoderados debemos asistir a reuniones sobre el tema y trabajar con nuestros hijos en casa para que mantengan una buena y sana convivencia con sus pares. Luego de que en Septiembre de 2011 se promulgara la ley sobre violencia escolar en Chile, el término “convivencia escolar” se puso de moda.

Pero ¿qué es lo que se pretende con esta ley?

Que los establecimientos educacionales garanticen a sus estudiantes un ambiente propicio y una sana convivencia. Porque llevarnos bien con todos, estudiar en armonía y en un clima de aceptación y tranquilidad tiene comprobados efectos sobre el rendimiento de los alumnos, el bienestar personal y grupal de la comunidad y los logros de aprendizaje.

Aunque la Ley ha sido buena y ha hecho que los colegios se responsabilicen por lo que sucede bajo su techo en materia de relaciones interpersonales (Ley 20.536 sobre violencia escolar por si la quieren googlear), no es suficiente y, como siempre postulo, no todo debe quedar en manos de ellos.

Porque no basta con las horas de orientación, con charlas acerca de convivencia escolar o con la visita de algún psicólogo al colegio para que nuestros hijos comprendan el verdadero significado de “convivir”. Somos seres sociales, por lo tanto, vivir con otros y estar en comunidad nos es inherente.

La convivencia respetuosa, pacífica, solidaria, cordial e igualitaria con quienes nos rodean, mejora nuestra calidad de vida y la de la comunidad.

¿Quién nos enseña a convivir realmente?

Me ha tocado ver, en más de una ocasión, niños que entran a mi consulta y no me saludan, tampoco me miran… ¡Y lo peor es que sus padres no les dicen nada! No se trata de andar besuqueándose con todo el mundo, pero los niños tienen que saber que el saludo es la principal puerta de entrada para una sana convivencia y es una regla de educación básica.

Enseñémosles a sonreír (¡qué importante es sonreír en un país donde pocos lo hacen!) A mirar a los ojos, a no dar la espalda, a saludar al portero del colegio, a las mamás de sus amigos, al guardia del supermercado y a la bisabuelita, a todos por igual. No fomentemos en nuestros hijos actitudes de desprecio o indiferencia, eduquémoslos en emociones y habilidades socioemocionales.

Tal como les enseñamos a lavarse los dientes o a hacer la cama, tenemos que repetirles, ayudarles y enseñarles con paciencia. Si olvidan hacerlo, no los retemos, pero sí mostrémosles lo que debieron haber hecho… Pero lo anterior no sirve de nada si no va acompañado con el ejemplo.

Muchos de los niños que mencioné (esos que no saludan) tienen padres iguales. Padres que me saludan a mí, pero no a la secretaria ni al conserje del edificio. Papás que pasan al lado de la señora que hace el aseo como si esta fuera invisible.
Si no enseñamos con el ejemplo, de nada sirve la teoría. La principal forma de aprender de los niños es mirando a sus referentes adultos, o sea, a nosotros.

No seamos como mi tío, el cura Gatica, que predica y no practica. Demos el ejemplo. Convivamos de una forma amable con quienes nos rodean y enseñémosles así a construir un mundo mejor a nuestros hijos.

Aprendizaje

Además de explicarles y de dar el ejemplo, se me ocurre que les pueden enseñar haciendo “role playing” con ellos. Jueguen, por ejemplo, al supermercado y que ustedes son los cajeros a quien su hijo tiene que saludar antes de entregar las cosas para pagarlas. ¡Qué mejor forma de enseñarles a los niños que jugando! Aprovechen las visitas al doctor para que sus hijos sean cordiales con la secretaria. Oblíguenlos a agradecer sonriendo y mirando a los ojos cuando alguien les hace un regalo.

Otra forma buenísima para quienes son menos creativos y lúdicos es descargando la aplicación VeoPositivo. Esta es una plataforma que trabaja con colegios y profesorado, pero también nos entrega a los padres herramientas didácticas y formativas para el desarrollo de habilidades emocionales y sociales en nuestros hijos.

Tiene varias categorías para trabajar mediante videos, preguntas y actividades. Entre ellas la “convivencia” que incluye varios subtemas como “valoración de la diversidad”, “mi comunidad”, “amabilidad”, entre otros.

Seamos una vez más educadores activos de nuestros hijos y constructores de un mundo mejor a través de ellos.

María Paz Gatica Jamett
Psicóloga Infanto Juvenil

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