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Especial Día de la MadreMaternidadMujer

Una #MamáPSB: Ale llegó a los 15

Olivia / Unsplash
Bellas, esta es otra de una serie de historias de mamás y no mamás. ¿Por qué? En PSB hemos decidido ver la maternidad desde distintos puntos de vista, pero con algo en común: Mujeres como todas. Cada una de ellas abordó el tema como le acomodaba, y quiso compartirlo con nosotras.

Esta es la historia de Catalina Pino.

Cuando uno estaba en el colegio, jamás imaginó ser mamá. Tal vez algunas pasaron sustos, pero pensar lo que significaba realmente ser mamá yo creo que a nadie se le pasó por la cabeza, y la verdad es que yo nunca me tome la responsabilidad muy en serio. Así que pasó lo que tenía pasar: fui mamá a los 15.

Al principio fue todo terror. A pesar de tener el apoyo de mi familia tenía muchos miedos e interrogantes. ¿Sería capaz de hacerme responsable de otro ser vivo? ¿Sería capaz de ser una buena madre? ¿Qué pasaría con mis metas y sueños? Y muchas otras más… Algunas que hasta el día de hoy se me vienen a la cabeza.

En un principio fue difícil…

Reincorporarme al colegio, asumir los cambios de estilo de vida -una nueva vida la verdad-, asumir los cambios en mi cuerpo, perder amistades, dejar atrás mi niñez y empezar a actuar como un adulto y además seguir luchando por las mismas metas. Claramente no fue nada fácil, pero no fue imposible. Nada fue imposible con la red de apoyo que tenía y con una guagua tan rica como mi hijo que se portaba excelente.

Era como si desde un principio el hubiese sabido que tenía que ayudarme y apoyarme en lograr ahora nuestras metas. Sí, porque ahora se habían convertido en nuestras metas.

El tiempo pasó y salí de cuarto medio

Ahí se venía el desafío más grande: en mi familia nunca se cuestionó si iba a estudiar en la universidad, así que el objetivo seguía siendo el mismo. Llegamos a Santiago hace ya casi seis años; Alejandro estaba cerca de los tres de edad y fue durísimo. Mi familia, mi gran red de apoyo, se quedaba en Calama y llegábamos a algo totalmente desconocido: yo entraba a la universidad y él al jardín.

Varios cuestionaron si era lo mejor que nos viniéramos los dos. Que tal vez era mejor que él se quedara por un tiempo con sus abuelos en Calama, pero me negué. No concebía estar sin él, así que nos la jugamos, siendo mi hermana un pilar fundamental de apoyo, y hasta ahora lo hemos logrado bastante bien.

El camino no ha sido fácil: hemos tenido que superar algunas caídas, pero ya no es tan aterrador.

Mi hijo está por cumplir nueve años

Y yo ya no tengo tanto miedo. Entre la universidad y el colegio tenemos poco tiempo para estar juntos, pero esos momentos los disfrutamos a concho; estudiamos juntos y flojeamos juntos; comentamos nuestro día a día y armamos panoramas para nuestro tiempo libre.

Hoy no me imagino la vida sin él, a pesar de todo lo difícil que fue y sigue siendo. A pesar de todo el cansancio que a veces me supera. A pesar de las miradas que aún juzgan, no me arrepiento de mis decisiones. Todo el esfuerzo vale la pena por él, por llegar a la casa y que me espere con un abrazo y beso obligatorio todos los días… Que me espere con su amor incondicional.

 

Puedes leer las otras experiencias del especial #MamáPSB en este link. Todas tenemos una relación con la maternidad, tengamos hijos por primera vez, con desafíos impensados, o quizás incluso sin hijos.

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