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El temido proceso a la postulación de colegios

Acá te dejamos una guía para que nadie de la familia caiga en el estrés.

Rawpixel / Unplash

Cada vez con más frecuencia escuchamos a familias completas girando en torno al proceso de postulación, muertas de miedo pensando en los pocos cupos que hay y haciendo de todo para que sus hijos se preparen, aumentando así sus (pocas) posibilidades de quedar en el colegio elegido.

¿Qué está pasando que esta situación es cada vez más común en nuestra sociedad (sobre todo en la capitalina)? ¿Cuándo este proceso se convirtió en fuente de estrés, angustia y presión para los niños postulantes y sus familias?

Todos queremos darle la mejor educación a nuestra descendencia ya que confiamos que, al hacerlo les daremos herramientas que les permitirá vivir bien, desarrollarse plenos, tomar buenas decisiones y ser felices.

Sin embargo, la obsesión de algunos padres con ciertas “marcas” o nombres de Colegios es una moda bien dañina.

El futuro de nuestros hijos

Lamentablemente hoy se cree que del colegio donde estudie nuestro hijo dependerá su futuro. Que entrar a cierto colegio nos garantizará una buena PSU, una buena carrera, el ingreso a una buena universidad, un buen trabajo, buen sueldo, vida feliz y perfecta.

Los invito a tener cuidado con lo anterior, a no dejarse llevar por las modas, porque cada uno de nuestros hijos tiene su personalidad, su estilo, sus intereses y gustos, así como cada familia tiene su cultura, su forma y su sello. Tenemos que respetar lo que somos, conocer a nuestros hijos y a nosotros mismos, darnos cuenta qué es lo que necesitamos.

Afinidades

Debe existir una armonía y coherencia entre las características de mi hijo, los valores y sello de mi familia con el colegio al que postulamos, así será más fácil encajar, hacer amigos y disfrutar de este largo camino que es la vida escolar. No se dejen llevar por nombres y marcas. ¿No les ha pasado alguna vez que han comprado una linda polera en un supermercado y, a pesar de su bajo precio, sobrevive al lavado y las hace ver regias y todos se las celebran?

Así pasa también con los colegios. En Santiago existe una enorme oferta, hay algunos para familias hippies, para extranjeros, para los amantes del inglés, para familias que profesan alguna religión o para aquellos que adoran la naturaleza. No todos son colegios que les van a “sonar”, muchos de ellos son de más bajo perfil, pero excelentes igual.

Las opciones

¡Investiguen bien antes de escoger! Piensen en las características de sus hijos y de ustedes como grupo familiar. Luego busquen en la web las características de cada colegio (misión, visión y proyectos educativos generalmente aparecen en las páginas de cada establecimiento), hablen con apoderados y ex –alumnos, esto los ayudará a hacerse una idea real de cómo es el lugar.

Una vez que tenemos claros los sitios que van con nosotras, les recomiendo no postular a más de tres. Un exceso de entrevistas y pruebas hará que el niño se estrese y termine rechazando el proceso. Esta mala experiencia lo llevará a tener una mala percepción del colegio en el que quede y del proceso de aprendizaje en general, provocando un daño irreparable.

Tampoco se vayan al otro extremo, poner todas nuestras fichas en uno solo hará que nuestros hijos nos vean nerviosos y ansiosos porque “deben” quedar y no hará más que angustiarlos y ponerlos más nerviosos, haciendo que den la prueba con ansiedad.

Cuidado con la presión

Finalmente, lo único que se logra con procesos de admisión tan competitivos y exigentes es aumentar los cuadros de estrés y ansiedad en niños, crear un clima de competitividad y sobre exigencia académica, gatillar crisis familiares y problemas de pareja, afectando a todo el sistema familiar, lo que obviamente disminuye las probabilidades de quedar en el colegio “soñado”.

Lo que en realidad deberíamos buscar es que los primeros años de educación escolar brinden y aseguren una experiencia agradable para nuestros hijos, haciendo que se sientan tranquilos, felices y acogidos, desde el primer acercamiento a los primeros años de educación. Esto les brindará seguridad, hará que se sientan cómodos y los hará tener una buena relación con el aprendizaje.

 

María Paz Gatica Jamett
Psicóloga Infanto Juvenil

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