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¿Conoces los alimentos funcionales?

Los alimentos funcionales son aquellos alimentos naturales o procesados que además de aportar nutrientes, nos aportan componentes que ejercen efectos beneficiosos para nuestra salud, efectos van más allá de la nutrición. Ejercen un efecto preventivo, reducen el riesgo de que presentemos algunas enfermedades.

La idea de desarrollarlos comenzó con el fin de ver a los alimentos como un fármaco. Éstos pueden ser consumidos por todas las personas, pero están especialmente indicados a quienes por alguna situación fisiológica tienen necesidades nutricionales especiales (ejemplo: embarazo, lactancia, niños, adultos mayores, etc).

Acá hay algunos ejemplos de alimentos funcionales:

  • Tomate: Contiene Licopeno cuyo beneficio para la salud es reducir el riesgo de cáncer a la próstata e infarto al miocardio
  • Brócoli: Contiene Sulforafano. Evidencia científica sugiere que el sulforafano podría ayudar a prevenir el cáncer.
  • Pescados: contiene ácidos grasos omega 3 que disminuye el riesgo cardiovascular, ayuda en el embarazo a prevenir parto prematuro y ayuda al desarrollo neurológico y de la retina de las guaguas.
  • Zanahoria: Contiene carotenoides. Los carotenoides son compuestos que cuentan con una importante acción antioxidante, los cuales tienden a funcionar como precursores de otra vitamina igualmente importante: la vitamina A. Carotenoides ayudarían a prevenir el cáncer.
  • Ajo: Contiene componentes organosulfurados que ayudaría a reducir el riesgo de cáncer.
  • Té: Contiene polifenoles, compuestos con propiedades antioxidantes y catequinas que disminuyen el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares y ayudarían a prevenir el cáncer.
  • Leche descremada alta en calcio: Contiene mayor cantidad de calcio que la leche normal. También hay leches a las que se les incorpora fibra , que ayuda a regular la digestión, la glicemia y baja el colesterol. También encontramos leches fortificadas con omega 3, un alimento funcional diseñado especialmente para embarazadas (hombres y mujeres no embarazadas también la pueden consumir).
  • Lácteos fermentados como el yogur: Contiene probióticos que mejoran la función gastrointestinal y colaborar en la inmunidad. Los probioticos son microorganismos vivos que protegen a nuestro cuerpo de organismos patógenos que pueden provocar enfermedades.
  • Cereales fortificados: Los cereales fortificados también se incluyen dentro de los denominados alimentos funcionales. En chile, la harina está fortificada con ácido fólico. El pan que comemos a diario está fortificado con esta vitamina que ayuda a disminuir el riesgo de que los niños nazcan con defectos del tubo neural como la espina bífida.
  • Vino en cantidad moderada (1 a 2 copas diarias): El vino contiene flavonoides que tienen propiedades antioxidantes. Colaboran a mantener la salud cardiovascular. Un exceso puede traer consecuencias negativas para la salud.

Las investigaciones y tecnologías que se aplican en la industria alimentaria han permitido desarrollar alimentos que nos ayudan a potenciar nuestra salud, y por qué no, también a tratar enfermedades.

María José Acevedo B. Nutricionista, Magister en Nutrición y Coach Nutricional
mariajoseacevedo@inta.uchile.cl

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