Cerrar
Mujer

La invitación es a que juntas digamos: NO +

Hola chicas. Hay una historia que me ha estado dando vueltas estos días. Cuando tenía 16 o 17 años estaba en tercero medio en un liceo mixto. Uno de mis compañeros siempre trataba de hacerse el chistoso o el payaso del curso. Más aún, tenía una manía con las compañeras. Le gustaba pararse detrás de ellas y pellizcar alrededor de la cintura, para asustarlas o como una forma de decir “hola”.

El problema es que lo hacía frecuentemente, varias veces al día. Era inocente porque no pasaba más allá del pellizco, se reía solo o con algunas de las compañeras que asustaba y se iba. No era parcial, lo hacía casi con todas, pero a mí me molestaba.

Cuando me lo hacía a mí, mi reacción era gritar su nombre y a lo mejor un “cóooortala” de esa forma molesta que los adolescentes hablan entre gritando y haciendo pucheros, pero nada más. Después de un tiempo trate de “hacerme la adulta” y le explique en dos o tres oportunidades que me molestaba y que por favor dejara de hacerlo, obviamente me ignoró.

Un día volviendo del recreo, estábamos esperando al profesor que llegara a la clase y lo hizo una vez más, y no me pude aguantar. Me di vuelta lo más rápido que pude, tome su corbata, le bajé la cara a 5 cm del suelo y lo lleve casi besando el suelo a la oficina del inspector, dos puertas de mi sala de clases, donde le explique la situación.

Durante todo ese tiempo me gane un rosario de palabras de parte de mi compañero que no se podía mover.

Cuando llegue a la oficina temblaba como una hoja, pensaba “la embarré, todos se van a enojar por el atado que armé. Nadie me va a hablar, las chiquillas me van a tratar de exagerada, etc” pero también pensaba “porque llegar a este punto, se lo dije de mil formas distintas y aun así siguió!”

El inspector pregunto si lo que decía era verdad y cuando mi compañero lo confirmó, me dijo que volviera a la sala.

Dos cosas importantes pasaron ese día:

  1. Cuando volví a la sala mis compañeras me aplaudieron, todas, absolutamente todas estaban chatas de su comportamiento, pero ninguna quería sonar mala onda.
  2. El se disculpó conmigo al otro día y nunca más hasta nuestra graduación lo vi “jugar” de esa forma con otra compañera. Tampoco fuimos grandes amigos, pero no me molestó más.

Durante un tiempo algunos compañeros hombres me dijeron sobrenombres, me hicieron bromas pesadas, pero entendí que me había metido con uno de los suyos, asÍ que baje mi cabeza, hice mi trabajo y al final se cansaron.

Luego también entendí porque mi compañero había actuado así. Si 27 mujeres aceptan su comportamiento, pero solo una le dice que pare, es problema de ellas o no? Su comportamiento es aceptado, o no?

Estas últimas semanas con las historias que están saliendo en Hollywood, en el mundo de la gimnasia y de la política, me queda más claro que nunca que cuando las personas aguantan un comportamiento inapropiado por miedo, por temor, por vergüenza, están ayudando a crear depredadores.

Y no digo que mi compañero haya sido o sea algo así, pero lo que YO aprendí es que es mil veces mejor hablar, y poner límites por incómodos que sean, y hacerse respetar, que aguantar a alguien que piensa que puede hacer lo que quiera contigo.

Si TODAS somos firmes el mensaje es MÁS claro. Si hay alguien que las hace sentir incómodas en sus lugares de trabajo NO TIENEN POR QUE AGUANTARLO. No hay NADA que valga la pena que aguanten algo así. No es fácil y probablemente va a ser un dolor de cabeza, pero mejor que sea un dolor de cabeza ahora a que sea una pesadilla después.

No pretendo decir que mi historia fue traumática, pero si todas le hubiéramos dicho que parara, entonces no habría llegado al inspector ¿cierto?

Necesitamos más que nunca apoyarnos, ayudarnos y ser claras en nuestros lugares de trabajo, no esperar a que el comportamiento sea agresivo para hablar. Las bromas pesadas, un tipo de habla, un flirteo no deseado, una “cosquilla”, nadie tiene el derecho de hacerlas sentir incómodas en sus lugares de trabajo o estudio si ustedes no lo desean.

Chicas me dan terror todas las historias que están saliendo a la luz y espero que todas podamos hablar con voz fuerte cuando sea necesario y sin miedo

Les mando mil besos

Tam

 

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