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Amiga, fui a un motel

Ya, ¿y? Para muchas puede ser un un hecho ya anotado en su vida, para otras una aventura que les gustaría cumplir… O quizás no te puede interesar menos ir a un motel. Alguna vez lo conversé con mis amigas y una de ellas me respondió que había estado en uno.

¿La experiencia? No había nada del otro mundo, además de los dos pisco sour y una cama donde no sabes cuántas parejas han estado ni qué ha pasado antes en esa habitación. Pero esa es la mística del motel, ¿o no? Ese nervio al llegar, pagar por las horas, la complicidad con la pareja, etc. Además de los gustos de cada uno… Dicen que las mujeres prefieren limpieza, privacidad y ambientaciones, mientras que los hombres cercanía y precios más económicos, de acuerdo a José Miguel Hurtado, co fundador de MotelNow, una app de moteles.

En 2017 cerca de 10.000 parejas reservaron este año a través de la aplicación, y desde las 18:00 aumenta la demanda hasta medianoche… Aunque “el pollito al velador” también hace su aparición entre las 13:00 y 15:00. Quizás que sea todo espontáneo y que se termine transformando en una “locura del momento”, un intercambio de roles o qué se yo, también es parte de la magia y sirve mucho para romper la rutina.

¿Irías a un motel? Creo que ahora es más normal que antes, se está saliendo del estigma de que era un lugar de encuentro para los amantes y relaciones a escondidas. Ni hablar de los moteles temáticos: Hay algunos donde incluso te puedes grabar con tu pareja y llevarte “el recuerdo” a la casa (sí, en el Bordeaux).

Para todos los gustos… ¿O no? En una de esas te aventuras en el día del motel que es este 2 de diciembre… O lo dejas para las próximas noches de verano.

Joce Acuña
Editora general de PSB. Amante de los 90', los unicornios, la cerveza y Britney Spears. Millennial senior a toda honra (por si no se notó antes).

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