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PSBSalud

Sorry…, ya no puedo confiar en ti

Hola bellas!, hoy les comparto mi percepción acerca de unos de los temas que recurrentemente aparecen en las sesiones de Coaching…, se rompió la confianza.

En la cultura occidental damos por hecho que cuando la confianza se rompe ya no hay nada más que hacer, que nada volverá a ser lo mismo y que siempre vamos a estar atentas que la persona en la cual depositamos esta “confianza” nos vuelva a fallar, o nosotras mismas no seamos capaces de recuperar la confianza de la persona que sentimos le fallamos. Conscientemente podemos perdonar, sin embargo, en nuestro inconsciente queda sembrada la semilla de la duda, es decir, esperamos “inconscientemente” que la persona nos falle otra vez. Así vivimos con miedo a que nos puedan volver a herir y no nos permitimos volver a amar, a confiar, etc.

Ahora bien, si lo contrastamos con una cultura milenaria como la oriental, en Japón por ejemplo existe algo llamado Kintsugi, que es el nombre que se le da al antiguo arte de reparación de la cerámica rota con polvo de oro; una técnica muy valorada, con la cual los objetos dañados se convierten en auténticas obras de arte. El resultado es una cerámica que no sólo queda más fuerte que la original, sino que en vez de ocultar los defectos y grietas, éstos se acentúan y celebran ya que se han convertido en la parte más fuerte de la pieza restaurada. Dicen que cuando algo ha sufrido algún daño tiene una historia, se vuelve mucho más hermoso.

¿Y por qué no usar esta técnica como metáfora para las personas?, ¿para un corazón roto, una confianza o un alma dañada?, ¿para una misma, en las relaciones laborales, de amistad, de pareja, de padres a hijos, etc.? Es importante comprender que con los hilos dorados del amor y el perdón podemos reparar los corazones o sentimientos dañados volviéndose más fuertes todavía.

Cada una de las cicatrices nos hace mucho más fuertes, bellas y valiosas, porque muestra que hemos vivido, hemos luchado con entereza y cada error nos ha dejado una enseñanza que nos convierte en lo que somos ahora. No nos avergoncemos de nuestros errores, sino que debemos estar orgullosas de haberlos superado, eso nos hace auténticas. Nuestro valor se encuentra en estas “imperfecciones” y en cómo las hemos reparado. Esta es la forma en que también debemos aprender a valorar a los demás.

 

“Morir no es nada, lo terrible es no vivir”

Víctor Hugo

 

Con amor

Carolina Wachtendorff

Aura K-line, Sanación & Coaching de Vida

hola@sanacionycoaching.com

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