BebéGinecologíaPSB

Mi nuevo mejor amigo: el saca leches

Uno de los beneficios indiscutibles de ser una madre “madura” (es decir, mayor de 34 años) es que es altamente probable que gran parte de las amigas y familiares de una, ya hayan sido madres y que inclusive estén en el proceso de “cerrar la fábrica”. Situación que facilita que te ofrezcan todo tipo de indumentarias y equipamiento de bebé que usaron y que ya no creen usaran más. Dejándote full equipo sin gastar ni un peso ¡Yuju!

Entre los regalos y préstamos que recibí, se encontraba un saca leches automático marca “Medela” (realmente pro ¡Se los recomiendo!) que para ser honesta, pensé usaría con suerte un par de veces (mi imaginación se limitaba a pensar que su utilidad se reducía a las veces que uno quería “carretear”) Como todo lo demás que me prestaron, lo recibí encantada, sin sospechar que éste se convertiría en mi mejor amigo, en mi “free pass”.

A la gran mayoría de las futuras madres nos advierten que el primer mes del recién nacido es el más duro, en gran medida por el impacto que tiene esta nueva vida en nuestras horas de sueño y de autonomía. Y desde la experiencia puedo decir que es absolutamente cierto. Pasar de ser una mujer que dormía 10 horas diarias de corrido y que iba, venía y hacía según el día, las ganas y el estado anímico; a dormir intermitentemente y verme atrapada en el metro cuadrado de mi casa viviendo “el día de la marmota”, puede resultar bastante enloquecedor para mí y para muchas otras amantes de su tiempo y del buen dormir.

Indudablemente estas pérdidas de autonomía y alteraciones del dormir se deben a que tenemos que responder a una necesidad imperante del bebé: alimentarse. Y dado que somos la fuente de su alimento, lo que “se espera de nosotras” es que estemos ahí, con el mejor ánimo, al pie del cañon, para responder a su libre demanda aunque eso implique (un altamente probable) “burn out”.

Tras varios días de mal dormir y de encierro, el saca leches entró a mi vida como un súper héroe para salvarme de las garras del estrés y proteger el vínculo con mi bebé; permitiéndome extraer el preciado alimento. La incorporación de la mamadera en nuestras rutinas, facilitó mi descanso, al poder incorporar a mi pareja en el proceso de alimentación nocturna y al darme la opción de poder salir tranquila de casa un par de horas para “airearme y recargarme”.

Gracias al saca leches (que facilita al apoyo de terceros en el cuidado del bebe) he podido equilibrar crianza, descanso y libertad; cuidar de mi misma y mi bebe, quien además de tener la guatita llena, tiene el corazón contento, ya que no sólo, no le falta nunca su “papita” sino que disfruta de una mamá más energética, positiva y cercana, gracias a las virtudes de la tecnología.

Leave a Response