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opinión

La mentira: el peor error que cometemos

Por Nacha Medina

Todos sabemos que las mentiras son malas, no sirven de mucho porque como decía mi mamá “La mentira tiene patas cortas”. Esa frase me ha acompañado toda mi vida, pero hay veces que uno miente por proteger al otro, por creer que ciertos hábitos que uno tiene están más a salvo si los sabemos sólo nosotras, ya que puede que haya gente que no las va a entender.

El mentirle a un ser cercano es lo menos recomendable del mundo, según yo. Se hace daño por hacer daño, y eso nunca lleva a nada bueno. La persona, cuando descubre la mentira no sólo se queda sin entender el por qué hiciste eso, sino que también se le llena la cabeza de dudas al empezar a pensar que más encima no confiaste en ellos lo suficiente como para decirlo.

Hace poco me tocó mentir, con una estupidez, siendo sincera, lo hice un poco para llevar la fiesta en paz, pero lo que vino después de eso no tuvo nada de pacífico. Después de descubierta la mentira, ya sea por cosa de ellos o por una confesión, vienen dudas y reproches, vienen comentarios hirientes y por sobre todo viene la recriminación.

Sinceramente no la recomiendo, es una época en la que nos jactamos de ser empoderadas, en una época en la que decimos estar a cargo de nuestras vidas. En una época así deberían dejar de existir las mentiras.

Ahora, no hay nada mejor que la confesión, ¿por qué? Porque después de la confesión viene el relajo, el sentir que te quitaste un peso de encima, el saber que ahora sí estás actuando como siempre debiste haber actuado, como siempre debió ser.

El sincerarse con los otros, las personas correctas por supuesto, trae un momento de “sentirte liviano” mentalmente, algo así como el saber que actúas de buena forma, el saber que estás haciendo lo correcto, tanto para ti como para el resto.

Muchas de las mentiras que decimos a diario son mentiras blancas, las que se llaman así porque por lo general son chicas, sin mayor problema, sin el dolo de querer mentirle al resto.

Este tipo de mentiras tampoco sirve, es mejor siempre actuar con sinceridad, el otro esté de acuerdo o no, pero eso cuesta entenderlo, cuesta darse cuenta de que la verdad es que los seres queridos siempre te van a querer, siempre van a estar, que si bien todos tenemos fallas, ellos estarán ahí para ayudarnos, aconsejarnos o simplemente para poner el hombro para que tu llores en él.

Siempre es mejor actuar con la verdad, así no fingimos ser empoderadas y lo somos realmente, van a ver que si se actúa con sinceridad ante todo, las cosas van a ir mejorando, porque  el que va en el camino correcto sólo cosas buenas puede obtener. Así que qué tal si dejamos de creer que nadie entenderá algo y simplemente lo decimos, nos liberamos y liberamos al resto también. Qué tal si decidimos actuar por nosotras mismas, dejando la mentira de lado y caminar por la libertad bien recibida de que vamos siempre, y para siempre, caminando en un ambiente libre de engaños, solo tú, tu verdad y el que quiera quedarse después de saberla, ya que sólo ellos son dignos de estar en tu vida, para ayudarte o celebrar contigo el cosechar las cosas buenas que el universo tiene para ti, porque las mereces. Plantémonos con sinceridad frente a la vida y vivamos sin nada que esconder, no hagamos lo que odiamos en las otras personas, para que así efectivamente puedas vivir sin remordimientos.

 

2 comentarios

  1. me queda una duda este blocg se suponia que era de belleza ????
    cada vez esta mas fome
    creo que seguire de largo

  2. La mentira “tiene patas cortas”… y no olvidar lo que dice la Biblia: No hay NINGÚN SECRETO bajo el sol… son dos verdades que siempre deberíamos recordar…

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