“Modo Muletilla”
Por Para Ser Bella
4
febrero
2017
Tendencia

Por Nacha Medina

Desde hace un tiempo, las discusiones eran parte de mi vida. Puedo decir, y ya sin vergüenza que me gustaba participar en ellas. La cosa es que al final mi vida era una constante pelea, muchas veces a gritos, en los que ninguna de las dos partes salían beneficiadas.

La cosa es que durante este último tiempo he ido desarrollando una especie de vacuna contra las discusiones, una vacuna que hace que me sienta mucho mejor conmigo misma, las que les voy a revelar a continuación, “chanannnnn” las muletillas. ¡SI! Las nunca bien ponderadas muletillas. Todos tenemos alguna o más de una y siempre las usamos en conversaciones en las que de repente ni siquiera quedan bien.

Yo tengo muchas muletillas, millones y con el tiempo se me han ido haciendo más latentes, pero jamás pensé que esa repetida palabra podría terminar con una discusión sin tener que quedarte con todo el remordimiento de las palabras dichas “con un poco de calor”. Por ejemplo, va la chiquilla A por la calle enojada porque la amiga viene tarde, una situación mu, pero muy común y cuando llega la “impuntual” chuiquilla B, la discusión dice algo más o menos así:

  • Te estoy esperando hace media hora!  siempre haces lo mismo! das puras excusas…

Y la inculpada contestaría

  • Pucha es que la micro no pasaba, es que me tuve que devolver, que la otra vez te atrasaste tu así que ahora qué importa, etc.

Al final, las dos terminarían  craneánsela muy duro para tener un mejor argumento que la amiga y la situación podría salirse de control. No les parece si mejor la discusión la cambiamos a esto?:

-“te estoy esperando hace media hora, siempre llegas tarde”,

-“si”

– “que excusa me vas a dar ahora si no te voy a creer ninguna”,

– “es verdad”,

– “la próxima vez que me junte contigo voy a ser yo la que llegue después”,

– “ya”.

Y fin!  fin de la discusión! Así de simple, calmado, asumiendo responsabilidad pero nunca tratando de sobrepasar a la otra.

A las muletillas en estos casos, yo las encuentro salvadoras. Siempre están por ahí listas para quitar un silencio incómodo o simplemente por figurar.

Si no se les vienen algunas a la cabeza yo los puedo ayudar con algunas como “claro”, “así es”, “por cierto”, “en efecto”, etc.  Escúchense, todos estamos llenos de ellas.

A la larga, la invitación es a que no miremos tan a mal a las pobres muletillas, las que si bien no están bien aceptadas por la gramática, si están bien salvadoras para las discusiones ¿o no?

Yo que ustedes lo pruebo. Les aseguro que van a descubrir que no estuvieron jamás en modo discusión lo que ya es muy bueno. Así mantenemos la tan anhelada paz interior. Ojalá que si no va a yoga o a pilates, este Namasté les sirva para zafar y para jamás perder el tan anhelado empoderamiento.

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