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Mi revival de hoy: la piedra pómez

Hola a todas las bellezas que siguen este blog, ¿cómo están? Hoy es voy a contar la experiencia que tuve esta mañana. Les seré bien sinceras, estas semanas he estado colapsada, no hay día que llegue a mi casa antes de las 11 de la noche, no tengo tiempo para nada y menos para ir al podólogo a preparar los pies para el verano.

Todos los años hago lo mismo, cuando llega la temporada del zapatito y la chala parto al podólogo y después a fines de enero, antes de irme de vacaciones vuelvo a ir. Ahora no he tenido ni un solo minuto así que ando un poco atacada con mis pies, amo tenernos suaves suaves, cuando me voy a acostar y me toco con los pies y siento algo áspero me molesta demasiado y me desespero.

Entones, ¿qué hice? Empecé a pasarme las escofinas que tenía pero no lograba tenerlos suaves. Hasta que el otro día en la farmacia me reencontré con la piedra pómez y dije… voy a usarla, hace años que no la uso.

Me había comprado todo tipo de maquinitas que lijaban pero nada me dejaba con la suavidad que quería y, como la piedra es barata, dije: la probaré nuevamente. Y la usé hoy en la mañana, con los pies muy muy remojados, junté un poquito de agua para que se mojara todo tipo de durezas y poder sacarlas más fácil.

El resultado me encantó. Yo sé que muchas veces es una lata preocuparse de los pies. Son tantas cosas por las que tenemos que estar preocupadas: cara, piel, celulitis, piernas, depilación, manchas, manos, etc… que una más a la lista es como una montaña que se nos viene encima. Pero quiero contarles que la exfoliación de la piel de los pies es esencial. Es una zona que pasa la mayor parte del año resguardada por el uso de zapatos, de los tacos y plataformas y así se producen durezas y otras asperezas en la piel de esa zona.

Una de las mejores herramientas para una exfoliación nada agresiva es, precisamente, la piedra pómez que tiene una textura ideal para limpiar las superficies delicadas, incluso la planta de los pies que está llena de terminaciones nerviosas y cuya adecuada estimulación produce una profunda sensación de relajación.

Para sacarle el máximo provecho bellas, lo ideal es remojar los pies en agua tibia. Podemos enjabonarlos previamente y dentro del agua frotar con ella las zonas a tratar de los pies de forma suave y en movimientos circulares, haciendo un esfuerzo mayor en las partes callosas o con más durezas. Ojo, no sean muy bruscas… la piedra pómez no tiene que ocasionar ninguna molestia y eso es lo que más me gusta de ella, con las otras cosas a veces se me pasa la mano y me hago heridas…

¿Cuántas veces hay que usarla? Mínimo 3 veces por semana. Quizás ahora en verano 4 veces…

Y ustedes… ¿qué usan? ¿Algunas usan piedra pómez aún?

Les dejo un beso gordo,

 

Bárbara Pezoa
Soy periodista y Directora de Radio Paula. Me gusta la vida simple, la sencillez en todos los aspectos, por eso persigo productos, rutinas de belleza y hábitos que hagan de mi vida algo fácil y sana.

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