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La ciencia nos enseña a pedir perdón

Pucha que nos cuesta a veces pedir perdón, no? Para algunas personas es más fácil, pero para otras es mucho más difícil, lo bueno es que existe una fórmula para hacerlo y no equivocarse.

Para todos aquellos que deseen recuperar las buenas costumbres, la Universidad de Ohio State ha investigado cómo pedir disculpas de una manera efectiva, comprobando las reacciones de 755 voluntarios ante todo tipo de exculpaciones. En sus conclusiones, los científicos afirman que han descubierto las seis fases esenciales para emitir una disculpa emocional, sincera y digna de ser aceptada. Ya, enumeremos estas frases:

1. Expresión de pesar

No por ser un paso lógico significa que se cumpla a rajatabla. Pero sí, antes de disculparnos, lo primero es sentirlo de verdad. Y para conseguirlo, primero debemos quitarnos esos prejuicios que han convertido el acto de pedir perdón en un síntoma de debilidad.

2. Explicación de lo que fue mal

Una aclaración  de lo sucedido es lo mínimo con lo que podemos entregar a nuestro interlocutor. Y siempre, cara a cara. El contacto visual es imprescindible, así que nada de andar mandando disculpas por whatssap.

3. Reconocimiento de la responsabilidad

El mea culpa es, para los voluntarios que participaron en el experimento, la parte más importante del mismo. La persona que está explicando lo que fue mal debe hacer un ejercicio de responsabilidad, describiendo los errores propios causantes del mal. Se supone que de esta manera está haciendo un ejercicio reflexivo que le puede venir bien en el futuro para no volver a meter la pata. Porque una gran parte del objetivo final de disculparnos es precisamente ese, aprender para no tropezar de nuevo.

4. Declaración de arrepentimiento

Cuando uno expresa remordimiento debe ser de forma obligatoria, real, con una carga de autenticidad. La expresión emocional tiene que ser sincera y profunda, para que la víctima no pueda sentirse engañada.  Esta honestidad es lo que nos separa de los niños. A ellos podemos imponérselo, a los adultos no. Si no lo sientes, mejor no hacerlo, empeorarás las cosas.

5. Ofrecimiento a repararlo

Cuando uno dice voy a arreglar lo que está mal, te estás comprometiendo a participar para deshacer el daño. Eso es fundamental.

6. Petición de perdón

Pronunciar la palabra es, para el estudio, el paso más prescindible en el proceso. Cada víctima asimila de forma distinta el perdón, que puede ser inmediato o alargarse en el tiempo. Uno de los psicólogos a cargo del estudio explica que el perdonar no debe ser percibido como un regalo para el que ha causado el daño, sino más como algo que se elabora en uno mismo, y muchas veces en silencio, sin que el otro lo sepa.  El propio Mahatma Gandhi aseguraba que el perdón era un atributo exclusivo de los valientes.

¿Parece fácil, no? Pero pucha que cuesta!

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